La selección española de baloncesto ha perdido hoy miércoles su partido contra Croacia, por lo que pasará con 1 victoria y 1 derrota a la segunda fase del Eurobasket.
Recuerdo bien la penúltima derrota antes de esta, contra Alemania, porque un amigo alemán y yo lo vimos en un salón de Newport Place. En aquella ocasión, una canasta a pocos segundos del final del gran Dirk Nowitzki no pudo ser compensada con el posterior intento triple de Calderón. No estaba (Pau) Gasol, y en el partido por la medalla de bronce Francia nos pasó por encima, ganando por 30 puntos de diferencia.
Lo que vino después, la victoria en la final del mundial de Japón el 3 de septiembre del 2006, es bien conocido por todos. Casualmente, mi primo Lois estaba en Tokyo el día que España ganó la final, dando botes en una habitación de un hotel cualquiera, sintiendo ese deportivo amor patrio, no por ninguna bandera, sino por la adrenalina causada por la victoria, la cual uno siente también inexplicablemente suya. Es lo que tiene definirse por asociación, al fin y al cabo, los virus somos todos iguales, pero nos sentimos más iguales a aquellos que hablan y viven de forma parecida a nosotros.
España ha perdido hoy el primer partido de la era "Pepu", con un lejano triple de un croata "español" -Marko Tomas lleva años jugando en la ACB- a falta de 3 segundos. A Rudy le hicieron falta en la entrada final a canasta, quedó claro en la repetición, pero el árbitro no la pitó, casi mejor...
A la selección le hacía falta perder un partido o, mejor dicho, le hacía falta ser consciente de que podía perder, porque después de tanto tiempo un servidor dudaba incluso de que fuera posible. La derrota es mejor ahora que en cuartos, mejor hoy que la semana próxima.
Sin embargo, la derrota de España, comon no podía ser de otro modo, arroja algunas dudas, sobre todo en lo referido a la menor rotación y participación de jugadores no titulares. Teniendo en cuenta que España suele utilizar a los 12 jugadores, no pasando ninguno de 26 minutos en cancha durante los amistoso, los 30 de Gasol y Calderón señalan que ni Cabezas, ni Sergio Rodríguez ni Marc Gasol -17 minutos y 2 puntos entre los tres- pasan por su mejor momento.
Además, ni Cabeza ni Sergio jugaron mucho -14 minutos entre los dos- tampoco contra Letonia, una selección, por cierto, que apuntaba a revelación y se va a casa por culpa de su derrota contra Portugal, además de por la sorprendente derrota de España contra Crocia.
En resumen, por un lado, esta derrota es una buen forma de purgar al equipo de un casi exhultante récord en el baloncesto de hoy en día, curioso pero totalmente innecesario. Por otro, es también una señal de que algo no marcha, con los bases suplentes sentados demasiado tiempo, sin dar relevo a un Calderón juega más y mejor si está 22-25 minutos sobre el parqué en lugar de 30.
El viernes, más y mejor.
miércoles, septiembre 05, 2007
lunes, septiembre 03, 2007
Baloncesto o Fútbol
O mejor dicho, baloncesto o baloncesto, dejémonos de chorradas y de medias tintas.
Un servidor se reivindicó como jugador de baloncesto durante muchos años, desde los banquillos continuos de 8º de EGB a la mitad de temporada en 2º BUP, no sentándome de nuevo a calentar el espacio cular de otros desde esa mitad de temporada hasta que se acabó el instituto en COU, 2 años y medio seguidos.
Lo de después da igual, 5 años de ligas universitarias y un campeonato el 4º, siendo el que menos jugaba, con razón, como capitán-organizer de un equipo plagado de antiguas glorias de instituto que me darían mil vueltas con una mano atada a la espalda... Pero a quién le importa esto? No es relevante, es una introducción absurda para justificar el amor que todavía le profeso al basket.
Todo esto porque estoy escribiendo mientras me trago, sin quererlo, el AEK-Sevilla, partido de clasificación para Champions League, un 0-4 a 10 minutos del final que roba, injustamente, protagonismo al debú de la selección campeona mundial de baloncesto. No sólo eso, sino que durante todo el segundo cuarto y parte del primero, hemos visto el partido a "pantalla pequeña", con el fútbol yendo y viniendo constantemente. Basta ya!
Es bien sabido que los hombres, la raza masculina de este virus que puebla La Tierra y algunos llaman humanidad, no podemos hacer bien dos cosas al mismo tiempo. Y yo quiero ver el baloncesto!
¿A qué cerebro privilegiado de LaSexta se le ha ocurrido la brillante idea de simultanear en pantalla baloncesto y fútbol? ¿Cómo es que tenemos que tragarnos a veintidós tíos dándose patadas cuando queremos ver a diez dando saltos y encestando?
No negaré que sólo el poder liberar mi rabia a través del universo internet me priva de salir a la calle a buscar al culpable, a quien explicarle con una sierra eléctrica y mucha calma las diferencias entre el césped y el parqué, el esférico y el balón rugoso, las botas y las zapatillas... en fin, entre lo de siempre y el Eurobasket de los campeones del mundo en casa, España jugando en España como campeona y favorita al título.
Como decía la reina en Las aventuras Alicia en el País de las maravillas: "Qué le corten la cabeza!".
Un servidor se reivindicó como jugador de baloncesto durante muchos años, desde los banquillos continuos de 8º de EGB a la mitad de temporada en 2º BUP, no sentándome de nuevo a calentar el espacio cular de otros desde esa mitad de temporada hasta que se acabó el instituto en COU, 2 años y medio seguidos.
Lo de después da igual, 5 años de ligas universitarias y un campeonato el 4º, siendo el que menos jugaba, con razón, como capitán-organizer de un equipo plagado de antiguas glorias de instituto que me darían mil vueltas con una mano atada a la espalda... Pero a quién le importa esto? No es relevante, es una introducción absurda para justificar el amor que todavía le profeso al basket.
Todo esto porque estoy escribiendo mientras me trago, sin quererlo, el AEK-Sevilla, partido de clasificación para Champions League, un 0-4 a 10 minutos del final que roba, injustamente, protagonismo al debú de la selección campeona mundial de baloncesto. No sólo eso, sino que durante todo el segundo cuarto y parte del primero, hemos visto el partido a "pantalla pequeña", con el fútbol yendo y viniendo constantemente. Basta ya!
Es bien sabido que los hombres, la raza masculina de este virus que puebla La Tierra y algunos llaman humanidad, no podemos hacer bien dos cosas al mismo tiempo. Y yo quiero ver el baloncesto!
¿A qué cerebro privilegiado de LaSexta se le ha ocurrido la brillante idea de simultanear en pantalla baloncesto y fútbol? ¿Cómo es que tenemos que tragarnos a veintidós tíos dándose patadas cuando queremos ver a diez dando saltos y encestando?
No negaré que sólo el poder liberar mi rabia a través del universo internet me priva de salir a la calle a buscar al culpable, a quien explicarle con una sierra eléctrica y mucha calma las diferencias entre el césped y el parqué, el esférico y el balón rugoso, las botas y las zapatillas... en fin, entre lo de siempre y el Eurobasket de los campeones del mundo en casa, España jugando en España como campeona y favorita al título.
Como decía la reina en Las aventuras Alicia en el País de las maravillas: "Qué le corten la cabeza!".
lunes, agosto 20, 2007
Modelos y futbolistas
"Quien dijó que la belleza está en el interior", decía la guapísima Judith Mascó en el anuncio de un reality de modelos nada cínico en apariencia, justo antes de lanzar a la parrila televisiva de Cuatro "Super Modelos 200x".
Las palabras de los miembros del jurado actual del cásting para 200x+1, evaluando a las futuribles ninfas de flashes y cámaras, pretenden ser igualmente directas, con un tono borde muy de moda. Por lo visto, nos gusta que a la gente la humillen en público, o simplemente ver si son capaces de alcanzar el nivel de "falta de tacto" de otros famosos jurados anteriores, es gracioso.
A mí me parece lamentable, no tanto el ser más o menos borde, sino la propia profesión de modelo, sea masculino o femenina. Sí, ya sé, claro que me fijo en el físico, es lo primero en lo que "analizo", pero no llego a comprender qué interés puede tener para nadie el dedicarse a pasear por una pasarela mientras otros simplemente miran, cómo algo tan simple y aparentemente aburrido puede ser el sueño de una chica con algo dentro de la cabeza.
Viendo la cantidad de tías buenas y menos buenas que se presentan al cásting, es obvio que la profesión sigue teniendo tirón. Ser guapa, más aún, guapa oficial, sigue siendo algo aparentemente deseado. Lo entiendo, no en vano, esta profesión debe ser casi la única donde las mujeres cobran más que los hombres. Perdón, las actrices porno creo que también cobran más que sus homónimos masculinos...
Pues eso, lamentable. Seguimos siendo una sociedad (mundo) machista y a mí no me gustan las chicas florero, o al menos las que son florero como única profesión e interés en la vida, aunque sean esbeltos floreros paseadores, con capacidad para llevar manzanas en la cabeza mientras calzan tacón, sabedoras de lo que hay que ponerse o cómo hay que maquillarse.
Sin embargo, aunque nos vendan día sí y día también (mejor dicho, nos vendamos) el gran interés de estas mujeres por llegar a ser supermodelos, floreros deseados por cada macho viviente, por lo visto en esto son más listas que nosotros, los grandes y musculosos machos, acostumbrados a llevar la comida a casa cuando los pollos corrían libres y no estaban colgados cual peras en el supermercado.
Según un artículo de El País, ellas quieren ser "profesoras (19,8 por ciento), doctoras (10,5 por ciento) o veterinarias (15,4 por ciento)", mientras a nosotros nos gustaría ser modelos... digo, futbolistas.
Nosotros, los machos, queremos ser "futbolistas (el 16,8 por ciento), profesores (el 5,6 por ciento), o ingenieros (4,9 por ciento)". A mí me tocó quedarme en el 5%, demasiada competencia para pasear mis preciosos muslos por la pasarela verde con excusa balompédica...
No sé quién es más tonto/a...
Las palabras de los miembros del jurado actual del cásting para 200x+1, evaluando a las futuribles ninfas de flashes y cámaras, pretenden ser igualmente directas, con un tono borde muy de moda. Por lo visto, nos gusta que a la gente la humillen en público, o simplemente ver si son capaces de alcanzar el nivel de "falta de tacto" de otros famosos jurados anteriores, es gracioso.
A mí me parece lamentable, no tanto el ser más o menos borde, sino la propia profesión de modelo, sea masculino o femenina. Sí, ya sé, claro que me fijo en el físico, es lo primero en lo que "analizo", pero no llego a comprender qué interés puede tener para nadie el dedicarse a pasear por una pasarela mientras otros simplemente miran, cómo algo tan simple y aparentemente aburrido puede ser el sueño de una chica con algo dentro de la cabeza.
Viendo la cantidad de tías buenas y menos buenas que se presentan al cásting, es obvio que la profesión sigue teniendo tirón. Ser guapa, más aún, guapa oficial, sigue siendo algo aparentemente deseado. Lo entiendo, no en vano, esta profesión debe ser casi la única donde las mujeres cobran más que los hombres. Perdón, las actrices porno creo que también cobran más que sus homónimos masculinos...
Pues eso, lamentable. Seguimos siendo una sociedad (mundo) machista y a mí no me gustan las chicas florero, o al menos las que son florero como única profesión e interés en la vida, aunque sean esbeltos floreros paseadores, con capacidad para llevar manzanas en la cabeza mientras calzan tacón, sabedoras de lo que hay que ponerse o cómo hay que maquillarse.
Sin embargo, aunque nos vendan día sí y día también (mejor dicho, nos vendamos) el gran interés de estas mujeres por llegar a ser supermodelos, floreros deseados por cada macho viviente, por lo visto en esto son más listas que nosotros, los grandes y musculosos machos, acostumbrados a llevar la comida a casa cuando los pollos corrían libres y no estaban colgados cual peras en el supermercado.
Según un artículo de El País, ellas quieren ser "profesoras (19,8 por ciento), doctoras (10,5 por ciento) o veterinarias (15,4 por ciento)", mientras a nosotros nos gustaría ser modelos... digo, futbolistas.
Nosotros, los machos, queremos ser "futbolistas (el 16,8 por ciento), profesores (el 5,6 por ciento), o ingenieros (4,9 por ciento)". A mí me tocó quedarme en el 5%, demasiada competencia para pasear mis preciosos muslos por la pasarela verde con excusa balompédica...
No sé quién es más tonto/a...
Agostos sin rumbo
Vengo a escribir sin rumbo, como alguna otra vez en la que ni siquiera sé qué poner en la etiqueta del post, pero en este caso sin vocación poética. Demasiado prosaico estoy hoy como para ponerme a redactar versos sin rima...
Este agosto, como tantos otros, me canso de bajar y subir por la autopista, de Vigo a Coruña y de Coruña a Vigo, con múltiples paradas en lugares intermedios a los que se pueda llegar con menos de un depósito de gasolina.
Si no fuera por las fotos, propias o de otros, me costaría horrores recordar donde he estado más allá del finde anterior. De hecho, esta semana pasada he salido por Vigo, Coruña y Melide, el anterior por Coruña y Pontevedra y el otro más allá... ni idea, aunque según mis fotos asistí al 25 aniversario de mis tíos.
No es que cambie mucho de lugares, simplemente me divido entre norte y sur para repartir juego y prestarle atención a todo el mundo. El siguiente, me tocará de nuevo combinar Vigo y Coruña, por necesidades del guión, con cena de empresa y festejo debido a colegas del sur, cosas del guionista, quien debe tener acciones en petroleras y autopistas.
En septiembre, toque de corneta y retirada, sin dejar autopistas pero más calmado, espero, para poder retomar una sana rutina de trabajo, también pensando en cómo voy a consumir mis todavía pendientes días de vacaciones.
Voy sin rumbo, aunque tras leer por fin La Colmena me gustaría volver a escribir que valga la pena. No tengo historias en la cabeza, porque este mes era precisamente para no pensar mucho en nada y nada en mucho, pero marcaremos septiembre como si fuera principio de año y volveremos a la senda de vaya usted a saber.
Este agosto, como tantos otros, me canso de bajar y subir por la autopista, de Vigo a Coruña y de Coruña a Vigo, con múltiples paradas en lugares intermedios a los que se pueda llegar con menos de un depósito de gasolina.
Si no fuera por las fotos, propias o de otros, me costaría horrores recordar donde he estado más allá del finde anterior. De hecho, esta semana pasada he salido por Vigo, Coruña y Melide, el anterior por Coruña y Pontevedra y el otro más allá... ni idea, aunque según mis fotos asistí al 25 aniversario de mis tíos.
No es que cambie mucho de lugares, simplemente me divido entre norte y sur para repartir juego y prestarle atención a todo el mundo. El siguiente, me tocará de nuevo combinar Vigo y Coruña, por necesidades del guión, con cena de empresa y festejo debido a colegas del sur, cosas del guionista, quien debe tener acciones en petroleras y autopistas.
En septiembre, toque de corneta y retirada, sin dejar autopistas pero más calmado, espero, para poder retomar una sana rutina de trabajo, también pensando en cómo voy a consumir mis todavía pendientes días de vacaciones.
Voy sin rumbo, aunque tras leer por fin La Colmena me gustaría volver a escribir que valga la pena. No tengo historias en la cabeza, porque este mes era precisamente para no pensar mucho en nada y nada en mucho, pero marcaremos septiembre como si fuera principio de año y volveremos a la senda de vaya usted a saber.
lunes, julio 30, 2007
Calabazas
Disclaimer: Con este calor y mi cerebro medio derretido, vuelvo a la senda del a la senda del writing about myself, principalmente para que salga julio en la lista de "historias recientes".

Con cerveza en una mano y cutter en la otra, decoraba pumpkins en Halloween, acompañando a yankies y alemanas en una casa de madera en medio de Berkeley, durante mi ya lejana y añorada experiencia californiana.
Con pajita en boca, esta vez rodeado de galegos provenientes de los más reconditos lugares y pontevedreses de pro, los outsiders y los nativos compartíamos por igual secretos brebajes en momentos de los que no guardo ni fotos ni casi recuerdos, sobre todo del después, una vez acabado el contenido alcohólico de las "calabazas".
Con móvil en mano y sonrisa en boca, ahora colecciono calabazas, pero no de Halloweens berkelianos o salidas nocturnas pontevedresas, sino de las de toda la vida: las que reciben ocasionalmente los aplicados mineros (o picapedreros) en pro de un mejor futuro estético (e intelectual) para sus futuribles hijos.
Y es que querer mejorar la calidad estética (e intelectual) de la futura prole de uno mismo no debería ser excesivamente complicado (sobre todo por la baja calidad estética e intelectual del que suscribe), pero tiene su intríngulis.
Mis amigos, tanto los vigueses como de los de mi hogar del norte, a los que respeto como antiguos y aplicados caraduras, borrachos, pragmáticos elementos de solitarias noches, acosadores ocasionales, cachondos mentales y un sinfín infinito de adjetivos de toda clase y condición, dicen de mí que tengo "el listón muy alto".
Si ellos lo dicen, será cierto, porque los amigos son honestos con estas cosas. A veces, incluso demasiado... Yo, la verdad, no lo niego. Me sirve para excusar mi relativo poco éxito a la hora de relacionarme con el sexo débil.. Aunque he intentado cambiarlo.
Con la excusa de mi viaje a California, por eso de estar al otro lado del universo conocido, a 9 horas de jet lag, quisé hundir el listón en el Pacífico. Lo intenté. Primero, porque el Pacífico era y es un océano distinto al mío habitual y tal vez su distinta salinidad lo permitiese. Segundo, porque este blog tenía en sus inicios un objetivo claro: servir de plataforma narrativa para compartir correrías sexuales con amigotes vigueses.
Además, tras pasar el exigente tests de mis colegas más allegados, debiera también haberme permitido obtener cuantiosos ingresos combinando dos de mis aficiones preferidas: sexo y literatura (tal vez sean mis preferidas por lo que poco que las practico), pero ya os habréis dado cuenta de que no fue así...
Mi listón, el muy cabrón, flotaba, no hubo manera de hundirlo. Además, las chicas rubias, altas, guapas, divertidas, inteligentes, etc. no siempre quieren mezclarse con galanes de medio pelo como un servidor. Sólo a veces, cuando se confunden, las confunden o simplemente se les va la olla.
En mi opinión, sin embargo, mi problema para entablar relaciones sentimentales no es por lo elevado del listón. En mi familia somos todos solteros: mi madre, mi padre, mi hermana e incluso el perro (al que no le queda mucho, pero aguanta). Mi problema, a la vista de las circunstancias, ¡es claramente genético!. Llevo el gen de la incapacidad para relacionarme con el sexo contrario durante más de 2 ó 3 horas continuadas (hala, menos lobos campeón!) .
Volviendo a mi colección de calabazas, el año pasado por estas fechas recibí una enorme de una rubia, alta, guapa, etc. Y este año me ha vuelto a pasar, de distinta forma pero con idéntico resultado de noches solitarias, con una igualmente rubia, alta, incluso más guapa, etc., también con calabaza de tamaño familiar.
La mayoría ya conocéis los detalles de la más que divertida, corta pero intensa, alocada y simpática historia de un tal "javi de VigoVigo", aficionado por un día a bajar bolsas de basura de piso de mujer increíble semidesnuda a horas intempestivas. Así que, por el bien del blog y su inexistente compromiso con los posts cortos, le ahorraré la versión long al resto valiéndome de mi cuestionable capacidad de síntesis: yo estaba borracho, ella más.
Y eso que cada año soy más majo y, si me diese bien mentir, añadiría que también más alto y más guapo. Bueno, bien, en realidad sí lo digo, de hecho lo repito continuamente, pero nadie se lo cree, soy poco convincente.
Con todo, a pesar de mis sonoros fracasos y el escaso espacio sobrante en mi estantería de preciosas calabazas XXL (las pequeñas las tiro directamente, son demasiadas), una vez comprado el casco de minero y decidido uno a tener retoños medio guapos e inteligentes, de rubia cabellera, aunque sea de bote como el de su estupenda madre (me gustan las teñidas, ya os lo explicaré otro día), es muy difícil dejarlo todo y dedicarme a otra cosa, como por ejemplo quedarme en casa.
Así que ya sabéis, chicuelas aficionadas a repartir calabazas en lugar de "sí quiero's", yo seguiré en mis trece, resuelto a incrementar mi colección de plantas herbáceas aún a riesgo de colocar otro estante en mi pared, con el claro y sencillo objetivo de dormir acompañado y ser un futuro candidato a tantos cheques de 2,500 € como sea posible.
Además, estoy incluso dispuesto a arrodillarme, no para pediros en matrimonio, sino para juntar mis manos y ayudaros a saltar el inundible y elevado listón que llevo a cuestas. Ánimo, sólo es de 1,65-1,70 dependiendo del día! Y el tinte lo pongo yo!

Con cerveza en una mano y cutter en la otra, decoraba pumpkins en Halloween, acompañando a yankies y alemanas en una casa de madera en medio de Berkeley, durante mi ya lejana y añorada experiencia californiana.
Con pajita en boca, esta vez rodeado de galegos provenientes de los más reconditos lugares y pontevedreses de pro, los outsiders y los nativos compartíamos por igual secretos brebajes en momentos de los que no guardo ni fotos ni casi recuerdos, sobre todo del después, una vez acabado el contenido alcohólico de las "calabazas".
Con móvil en mano y sonrisa en boca, ahora colecciono calabazas, pero no de Halloweens berkelianos o salidas nocturnas pontevedresas, sino de las de toda la vida: las que reciben ocasionalmente los aplicados mineros (o picapedreros) en pro de un mejor futuro estético (e intelectual) para sus futuribles hijos.
Y es que querer mejorar la calidad estética (e intelectual) de la futura prole de uno mismo no debería ser excesivamente complicado (sobre todo por la baja calidad estética e intelectual del que suscribe), pero tiene su intríngulis.
Mis amigos, tanto los vigueses como de los de mi hogar del norte, a los que respeto como antiguos y aplicados caraduras, borrachos, pragmáticos elementos de solitarias noches, acosadores ocasionales, cachondos mentales y un sinfín infinito de adjetivos de toda clase y condición, dicen de mí que tengo "el listón muy alto".
Si ellos lo dicen, será cierto, porque los amigos son honestos con estas cosas. A veces, incluso demasiado... Yo, la verdad, no lo niego. Me sirve para excusar mi relativo poco éxito a la hora de relacionarme con el sexo débil.. Aunque he intentado cambiarlo.
Con la excusa de mi viaje a California, por eso de estar al otro lado del universo conocido, a 9 horas de jet lag, quisé hundir el listón en el Pacífico. Lo intenté. Primero, porque el Pacífico era y es un océano distinto al mío habitual y tal vez su distinta salinidad lo permitiese. Segundo, porque este blog tenía en sus inicios un objetivo claro: servir de plataforma narrativa para compartir correrías sexuales con amigotes vigueses.
Además, tras pasar el exigente tests de mis colegas más allegados, debiera también haberme permitido obtener cuantiosos ingresos combinando dos de mis aficiones preferidas: sexo y literatura (tal vez sean mis preferidas por lo que poco que las practico), pero ya os habréis dado cuenta de que no fue así...
Mi listón, el muy cabrón, flotaba, no hubo manera de hundirlo. Además, las chicas rubias, altas, guapas, divertidas, inteligentes, etc. no siempre quieren mezclarse con galanes de medio pelo como un servidor. Sólo a veces, cuando se confunden, las confunden o simplemente se les va la olla.
En mi opinión, sin embargo, mi problema para entablar relaciones sentimentales no es por lo elevado del listón. En mi familia somos todos solteros: mi madre, mi padre, mi hermana e incluso el perro (al que no le queda mucho, pero aguanta). Mi problema, a la vista de las circunstancias, ¡es claramente genético!. Llevo el gen de la incapacidad para relacionarme con el sexo contrario durante más de 2 ó 3 horas continuadas (hala, menos lobos campeón!) .
Volviendo a mi colección de calabazas, el año pasado por estas fechas recibí una enorme de una rubia, alta, guapa, etc. Y este año me ha vuelto a pasar, de distinta forma pero con idéntico resultado de noches solitarias, con una igualmente rubia, alta, incluso más guapa, etc., también con calabaza de tamaño familiar.
La mayoría ya conocéis los detalles de la más que divertida, corta pero intensa, alocada y simpática historia de un tal "javi de VigoVigo", aficionado por un día a bajar bolsas de basura de piso de mujer increíble semidesnuda a horas intempestivas. Así que, por el bien del blog y su inexistente compromiso con los posts cortos, le ahorraré la versión long al resto valiéndome de mi cuestionable capacidad de síntesis: yo estaba borracho, ella más.
Y eso que cada año soy más majo y, si me diese bien mentir, añadiría que también más alto y más guapo. Bueno, bien, en realidad sí lo digo, de hecho lo repito continuamente, pero nadie se lo cree, soy poco convincente.
Con todo, a pesar de mis sonoros fracasos y el escaso espacio sobrante en mi estantería de preciosas calabazas XXL (las pequeñas las tiro directamente, son demasiadas), una vez comprado el casco de minero y decidido uno a tener retoños medio guapos e inteligentes, de rubia cabellera, aunque sea de bote como el de su estupenda madre (me gustan las teñidas, ya os lo explicaré otro día), es muy difícil dejarlo todo y dedicarme a otra cosa, como por ejemplo quedarme en casa.
Así que ya sabéis, chicuelas aficionadas a repartir calabazas en lugar de "sí quiero's", yo seguiré en mis trece, resuelto a incrementar mi colección de plantas herbáceas aún a riesgo de colocar otro estante en mi pared, con el claro y sencillo objetivo de dormir acompañado y ser un futuro candidato a tantos cheques de 2,500 € como sea posible.
Además, estoy incluso dispuesto a arrodillarme, no para pediros en matrimonio, sino para juntar mis manos y ayudaros a saltar el inundible y elevado listón que llevo a cuestas. Ánimo, sólo es de 1,65-1,70 dependiendo del día! Y el tinte lo pongo yo!
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