viernes, noviembre 18, 2005

La extraña rutina

Después de casi tres meses en San Diego, tanto yo como muchos de mis amigos y amigas tenemos la sensación de que nos vamos "mañana". La realidad es que, al que más y al que menos le quedan todavía de 3 a 5 semanas en San Diego antes de volver a casa por Navidad, como el turrón. En mi caso, exactamente 4 semanas y dos días, sin contar el domingo 19/12, el cual pasaré sobrevolando USA de costa a costa y también parte del Atlántico.

Esta sensación es comprensible. El principal motivo es que en una estancia tan prolongada como esta, si la comparamos con cualquier viaje de 2-4 semanas de un turista típico, una extraña rutina se apodera del personal, convirtiendo la continua novedad en algo tan cotidiano como estar en casa. De algún modo, nos hemos acostumbrado al lugar, a la gente, al día a día... Y mirando al pasado reciente, nos parece que las semanas restantes son un plazo de tiempo ínfimo comparado con los meses que ya han pasado. De forma insconciente y errónea, asimilamos un plazo de 3-5 semanas a algo totalmente fugaz, a un par de días.

Si os identificáis con el "tipo medio", o al menos con la mayoría de mis amigos en España, coincideréis conmigo en lo siguiente: cuando uno vive en una ciudad durante un tiempo prolongado la considera su casa, y se comporta en ella como si fuera algo absolutamente corriente, sin nada de especial, sin molestarse en visitar y conocer todos esos lugares e historias que interesan a los típicos turistas o gente de paso. Todo esos lugares, monumentos, museos, etc. están tan al alcance de la mano, tan cerca, que no tiene ningún mérito ni sentido molestarse en pisarlos. Para qué? Están ahí, y lo seguirán estando dentro de 5, 10 o 100 años, podemos ir en cualquier momento, hay tiempo...

He vivido en Coruña durante 8-9 años. Mis visitas a lugares de paso obligado como La Torre de Hércules, el monte de San Pedro, el Museo del Hombre, el Planetarium, etc. se han debido casi de forma exclusiva a dos motivos:

- Uno, cualquier tarea cotidiana, como mis "paseos" por la ciudad mientras hacía prácticas o exámenes para el carné de conducir, entrenamientos con el equipo de fútbol en La Torre o en el parque de San Margarita, quedar en la plaza de María Pita para ir a tomar algo...

- Dos, alguna visita. De hecho, a algunos de mis visitantes les mostré gran parte de la ciudad llevándolos a cada uno de los lugares donde había suspendido el examen de conducir: mal-aparcando en el Castillo de San Antón, el ceda el paso que me salté en la rotonda de La Torre... La mayoría ya sabéis cuántas veces suspendí el práctico, así que no sigo para no quedar en evidencia antes los desconocidos... Era todo un guía turístico, eso sí.

La primera semana que pasé en Coruña, con 17 años, mis compañeros de piso y yo nos dedicamos a pasear y conocer un poco las calles en las que vivíamos. Después de esos primeros días, el hambre de conocimiento urbanístico se limitaba a lo estrictamente necesario, es decir: universidad, supermercados, pabellones deportivos, pubs, y casas de amigos en las que se celebrabasen fiestas. Cada uno de nosotros ordenaría estos sitios con distinta prioridad, pero no creo que ningún otro de los de aquel año echase ningún lugar en falta en esta breve lista.

De Vigo podría decir prácticamente lo mismo, con un agravante: soy vigués, mis amigos/as vigueses no venían a visitarme a Vigo, así que las visitas ex-profeso a los lugares que merecen ser visitados en la ciudad más populosa de Galicia se han limitado, hasta la fecha también casi de forma única, al turisteo veraniego de hace un par de años con mi novia coruñesa de aquel momento. Lógicamente, uno conoce "su" ciudad o, en este caso, sus dos ciudades, pero es más por una mera combinación de inercia más tiempo que por un interés consciente y explícito. Teóricamente, algunas de mis amigas alemanas en San Diego vendrán a visitarme en grupo en un par de meses o tres, lo cual aprovecharé para reconocer y revalorar mis ciudades galegas favoritas.

Con todo, toda esta pequeña historia es simplemente para ilustrar algo con lo que la mayoría de los moradores temporales en San Diego nos hemos visto sorprendidos:

Después de tres meses en esta ciudad del sur de California, hemos realizado más visitas ex-profeso en ciudades de fin de semana que en el propio San Diego. En mi caso, he visitado más monumentos, museos y sitios de paso obligado en tres días en San Francisco que aquí. Y sí, es cierto, al redactar una lista comparativa de San Diego con la de mi primer año coruñés sale casi lo mismo, cambiando "pubs" por "clubs" (sólo cambia el nombre, lo de dentro es muy similar) y "pabellones deportivos" por "playas" (las playas en Coruña están en la ciudad, y dejan bastante que desear).

Tras la primera semana, casi todos equiparamos esta ciudad con nuestro nuevo hogar, sirviendo de lugar de trabajo/estudio/fiesta (dependiendo del caso, una, dos o tres actividades al tiempo) para el día a día y "base de operaciones" para el turisteo y conocimento de lugares más o menos próximos, en los cuales sí practicamos el ocio de foto y aprendizaje urbanístico, histórico o artístico. Por poner un ejemplo, Christina, en sus tres semanas aquí, pudo conocer mucho mejor Las Vegas, Los Ángeles, San Francisco o el outlet mall en la frontera con México que el propio San Diego. La proporción de fotos tomadas en unos u otros lugares no deja lugar a dudas. Estaba de visita, pero la amiga que visitaba vivía aquí, y ella acabó siendo equiparada a cualquiera de los "cotidianos", a los de todos los días, los cuales consideramos este lugar nuestro hogar intemporal, perdiendo la perspectiva y desaprovechando la oportunidad de complementar el conocimiento de lo cotidiano con el marco genérico que forma todo aquello que merece ser visitado, fotografiado, visto, leído, etc.

La extraña rutina se apodera de nosotros y nos impide, en ocasiones, fijar la perspectiva correcta a la hora de valorar lugares y plazos de tiempo. A pesar de ello, yo sé perfectamente lo que significan 4 semanas y media: la primera, mi examen; la segunda, San Diego con Jota; la tercera, Los Ángeles y Las Vegas; y, la cuarta y última, despedirme de mis largas semivacaciones yankies y convencerme de volver a casa valorando correctamente, como se merece, todo aquello tildado, en muchas ocasiones de forma negativa, como cotidiano.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

sigues vivo? hace + de 6seis6 días 6seis6 que no publicas

Javi dijo...

Pues aunque yo mismo lo dudaba, sí, hoy por fin he vuelto al mundo de los vivos.

Eso sí, mañana más y mejor.