sábado, diciembre 17, 2005

Vuelvo a casa por Navidad

Me quedan ya pocas horas en San Diego, en menos de 24 estaré en un avión destino a Chicago, después Londrés y finalmente Santiago, donde aterrizaré alrededor de las dos y media del lunes, si no ocurre nada raro con el tiempo o las conexiones, lo que ya sería extraño de por sí.


Como el del anuncio del turrón, llegaré a casa para Navidad. Tras cuatro meses en el sur de California, me va a resultar enormemente complicado volver a la oficina el martes capeando el frío y la lluvia. Este año mi verano ha durado más de la cuenta, y vuelvo a casa en la peor época para aclimatarme con rapidez, con el jetlag como carga añadida durante la primera semana. Sin embargo, no puedo negar que tengo unas ganas horribles de aterrizar en la Terriña el lunes. Demasiado tiempo sin ver a gente que quiero, demasiado tiempo lejos del hogar...


Para ir adelantando mi vuelta a la normalidad, mientras escribo estas líneas escucho el Celta-Dépor en la radio, vía internet. 0-3 al descanso, creo que este año nos vuelven a ganar... A pesar de declararme vigués-coruñés, tantos años en Coruña han servido para modificar notablemente mi opinión sobre el equipo blanquiazul. En el pasado me hubiera gustado que Djukic anotase el famoso penalti, y ahora quiero que pierdan hasta en los entrenamientos. El último año en Coruña, viviendo a 200 metros del estadio, cada partido de Champions me obligaba a buscar aparcamiento durante más de 1 hora, así que me alegré doblemente cuando los echaron.


Pero esta entrada no es para hablar del derbi (sobre todo de éste), ni tampoco de la rivalidad futbolística entre mis dos ciudades, sino para despedir mi estancia blogera en San Diego. Se ha quedado en el tintero un post, anunciado por mí hace unas semanas, Homeless, el cual escribiré ya desde mi morada viguesa. Después de esa última entrada de mi etapa californiana, al menos habrá otro más sobre la búsqueda del oro.


Tal vez sería menester dedicar estas líneas a hacer balance de mis 17 semanas al borde del Pacífico, pero prefiero hacerlo cuando no tenga tan presente este sentimiento, una sensación extraña de alegría-tristeza habitual en momentos de final de un ciclo y comienzo de otro. Como decía, quiero volver a casa, realmente creo que he aprovechado mi tiempo aquí, y ha sido válido incluso para disfrutar de una perspectiva diferente sobre muchas cuestiones de ese lado nuestro del Atlántico. Le pediría a toda mi gente un poco de paciencia para aguantarme los primeros días, porque mi carácter será necesariamente menos afable de lo normal.


Cómo seguirá esta búsqueda mía del oro? Cambiará el nombre del blog? Desaparecerá tras las dos siguientes historias?


Por partes, la búsqueda del oro no es más que la búsqueda de la felicidad, algo tan sencillo de entender como complicado de explicar. Como le escribía a mi hermanita en aquella carta [blogspot.com]que algunos recordaréis, "La felicidad la llevas dentro. Es infinita, nunca la sacarás toda, ni nunca debes dejar de creer en que serás capaz de conseguir más". No voy a traicionar mis propias palabras. Vuelvo con más ilusión y ganas de vivir de las que tenía al marcharme. Han cambiado muchas cosas en casa, más de las que podría haber imaginado antes de irme, y a mí los cambios me suelen sentar bien, una vez que los digiero.


El nombre del blog seguirá igual, aunque no así el "apellido". No tendría sentido mantener California como el lugar de búsqueda, quedaría algo lejos... Tampoco sería razonable cambiar su apellido y dejarlo morir, me ha gustado la experiencia de escribir en público. Aunque será más complicado hacerlo desde casa, continuaré mientras tenga algo que decir y tiempo para hacerlo.


Confío en que todos los que hayáis seguido este diario hayáis disfrutado, aprendiendo algo sobre USA y sus particularidades. Como mínimo, ahora me conocéis un poquito mejor, porque al fin y al cabo, este diario es exactamente como yo: tedioso, divertido, auténtico, somnoliento, sincero... o cualquier otra cosa, según para quien dependiendo del momento. Sea como fuere, éste soy yo, para bien o para mal. Os doy las gracias, y a la gran mayoría espero veros en breves fechas. Ir sacando el cava de la nevera, yo me encargaré de descorcharlo apuntando a la lámpara de siempre..

2 comentarios:

Noelia dijo...

Di que si Javi, a tua terriña xa te esta chamando.
Buen viaje, y feliz vuelo!
Nos han encantado tus batallitas desde la blogsfera. No lo dejes.

Javi dijo...

Gracias Noe!,

ya estoy en casa. Tras las veintitantás horas de viaje y una comida con casi toda mi pandilla viguesa, ducha, corte de pelo (sí, sí, corte de pelo), 4 sandwiches, y la revisión diaria del universo internet, en cuanto mi hermanita vuelva de trabajar, 1 beso, me tomo una pastillita y me voy a dormir.

Seguiré con el blog, aún tengo cosas que contar :). Gracias por los ánimos.

bicos,
javi