Mostrando entradas con la etiqueta lafiebredeloro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lafiebredeloro. Mostrar todas las entradas

domingo, octubre 12, 2008

Títulos en lafiebredeloro

Después de 3 años en Blogger, mientras mi hermanita me cuenta cosas de su finde, hago de tía multiproceso y encuentro por casualidad cómo introducir títulos en los posts de Blogger.

No es que los hubiera buscado antes sin encontrarlos, para mí era natural ponerlo en negrita al empezar la entrada, pero como algún suscriptor de RSS del blog me ha comentado que sería mejor tener un campo título... He escuchado y he hecho caso.

De todos modos, como dice mi colega el informático-psicólogo Javichan, los títulos de mis posts son normalmente crípticos, no cuentan nada o casi nada de la historia posterior.

Eso sí, para llevarle la contraria, este post va con título relacionado, sin misterios y sin extridencias ni palabras malsonantes para llamar la atención. Todo sea por provocar :)

sábado, febrero 24, 2007

Buscadores con fiebre

Últimamente este blog recibe un montón de visitas de gente desconocida, la cual llega aquí a través de google's, yahoo's y demás herramientas de búsqueda en la red a través de combinaciones de palabras de todo tipo y condición.

Algunas de las frases que hacen subir la fiebre a los buscadores son para flipar, por las cosas tan raras que busca la gente en la red, o por lo arriba que está mi blog en las listas de resultados.

En yahoo y google, "la fiebre del oro" está de tercero y séptimo respectivamente. No lo entiendo... pero si tengo poquísimas visitas! -15 diarias según sitemer.com-. En fin, como diría mi tía abuela imaginaria: "sonche poucas, pero ben xeitosas"

En cualquier caso, quiero compartir con vosotros/as alguna de las cadenas de búsqueda, para que flipemos juntos sin necesidad de psicotrópicos ni drogas duras.

Os pongo las últimas 30, sin censura, pero con mis comentarios haciéndoles compañía:
  1. peleas endiscotecas -> pressing catch yankie
  2. ensayos para mba -> sí, es decir, no, no me quisieron en Stanford
  3. pega de leche -> no idea, qué significa esto?
  4. camere que una d mero -> y dos de febrero
  5. dj fiebre tetas -> pero quién quiero un dj con fiebre en las tetas?
  6. remedios para ponerte mas cachondo -> visitar mi blog creo que no...
  7. disfraz sicodelia -> es lo que tiene tatuarse en una "tienda de ropa"
  8. sitios de tatuajes en el norte -> mi tattoo sigue ahí, no ha desteñido
  9. chicas con sobacos peludos -> me depilé los sobacos por mis amigas alemanas...
  10. vestuario de la pelicula fiebre del sabado noche -> haiche de todo
  11. po que las mujeres deciden cambiar de look de mujeres -> para eso están las peluquerías
  12. skyblog taza -> hacia el skyblog de Anso
  13. droga de la alegria -> últimamente hablo menos por teléfono
  14. japos sube faldas -> pues eso, haiche de todo
  15. cancion de no soy perfecto conjunto oro -> yo tampoco soy perfecto
  16. gente conocida de pontevedra -> he salido allí 3 veces y ya me conocen, pq será...
  17. jovenes patinadoras en tanga -> jeje, cuánto enfermo, verdad?
  18. QUIEN TIENE MAS ORO Y CAS -> no sería cash?
  19. "ser o no ser, esa es la cuestion. Si es mas noble para el alma" -> toma Shakespeare!
  20. sobacos peludos de peliculas -> ... pero ya vuelvo a tener sobacos peludos
  21. sitios de tattoo en tijuana -> y en Coruña
  22. toy del lejano oeste -> California
  23. fotos manifestacion casas viejas -> el movimiento okupa
  24. fotos de strip clubes en tijuana -> más enfermos
  25. puño americano de oro -> y enfermos violentos
  26. cristos para tattoo -> más de tatuajes, deben estar de moda
  27. PELEAS DE CHICAS -> se olvidó de poner "en el barro"
  28. situacion del ajo 2007 -> el ajo está bien, don't worry
  29. preparar GMAT Vigo -> 710
  30. ensayos de pelicula ocean city en baja california -> ay, cuánta morriña californiana!

domingo, agosto 27, 2006

Aniversario

Ayer sábado se cumplió el primer año de La Fiebre del Oro. Cómo pasa el tiempo!

Me acuerdo bien del día y preciso en el que escribí la historia que daba inicio a esta aventura en la red. Era un típico día soleado del Sur de California, y yo estaba sentado en uno de los cómodos sillones de lectura de la Love Library de la Universidad de San Diego State, con mi wifi funcionando a pleno rendimiento.

Le había dado varias vueltas a posibles títulos antes de decidirme por La Fiebre del Oro, a la postre un nombre muy acertado para la criatura, creo. Buscaba información en la wikipedia para dotar de contenido a la primera entrada y pulsaba cada tecla despacio, con mimo, releyendo con calma cada frase y repitiéndolas en mi cabeza, esperando a que sonasen de la forma adecuada, paladeando verdaderamente las palabras.

Dediqué mucho tiempo a aquellas pocas líneas, estaba algo asustado, aunque la distancia y el no ver la cara de las personas que teóricamente leerían lo que iba a escribir facilitaba mucho las cosas. Alguna de las historias aquí presentes nunca hubieran salido a la luz si tuviese videollamada o funcionasen las webcams a ambos lados del Atlántico (la mía no iba), porque me hubiera podido la vergüenza.

La idea inicial del blog, la de verdad, surgió como forma de comunicación con mi pandilla viguesa, rememorando los emails que cambiábamos cuando pasé 4 semanas en Irlanda. En teoría, estaba destinado a relatar mis correrías sexuales, las predestinadas a un soltero postuniversitario en edad de merecer, viviendo de forma tardía el Erasmus-Orgasmus nunca disfrutado con anterioridad. ¿Alguien no asociaba el Sur de California con patinadores en bikini y juergas universitarias en casas sin padres en la playa? La verdad, extrapolando mis "estadísticas" irlandesas y combinándolo con el tiempo veraniego y los bailes yankies, prometía...

Es obvio que desde el primer momento preferí abrir La Fiebre del Oro a "todos los públicos". Menos mal que el enfoque fue ese y no el previsto, porque mis correrías sexuales en California, aunque las hubo, no habrían dado ni mucho menos para la cantidad de posts publicados durante esas 17 semanas. Eso sí, a tenor del interés por alguno de los posts de aquel mes de septiembre [blogger.com], con seguridad hubiera tenido muchas más visitas si sólo hablase de mujeres, alcohol y sexo. De hecho, ahora estaría retirado, viviendo de la publicidad insertada en el blog gracias a la venta de palabras relacionadas con lo que más vende en el mundo occidental: la "carne".

Por desgracia para mi pasado, presente y futuro literario, ligar nunca ha sido lo mío, es decir, no se me da muy allá ni le pusé el suficiente interés como para convertirme en la versión galega de Nacho Vidal en la Coste Oeste yankie. "Pillaba" (y "pillo") lo justo y necesario para no olvidarme de cómo se fabrican niños, a modo de ensayo antes de que toque salir a escena, supongo que algún día todavía lejano.

Obviando estos temas, cómo me hubiera forrado si me hubiera dedicado a practicar más sexo y relatarlo en la red, escribir públicamente se ha convertido en una forma para contar ciertas cosas que me resultaría difícil explicar de otra forma, a veces a personas muy determinadas, a veces a todo el mundo y a veces incluso a mí mismo. En cierta forma ha sido y es tambíen un viaje introspectivo, una forma distinta de mirarse al espejo.

Además, en 12 meses he escrito cincuenta y tantas historias, más de una por semana, lo que es bastante teniendo en cuenta algún parón a la vuelta de USA y mis pocas ganas y productividad bloguera de los últimos meses. Hay algunas que me gusta releer de vez en cuando y me animan a volver a presentar cosillas a concursos, aunque es algo que no hago ni he hecho desde los 20. Hay de todo, como en botica, pero me siento inmodestamente muy satisfecho de mi bagaje a lo largo de estas páginas en Internet.

Por último, estoy muy agradecido de poder haber compartido estas historias con todos y todas las que habéis vivido, y vivís, este viaje mío en busca del oro -la felicidad- en California, bajo el Puente de Rande, o donde quiera que se encuentre ese que es el verdadero fin de este respirar gratuíto.

Sobre el futuro del blog tengo tantas dudas como tengo sobre mi propia vida, con la cual no tengo muy claro qué hacer de aquí a unos cuantos meses vista, si bien a corto plazo no va a haber grandes cambios. Mientras tanto, mientras decido o, quién sabe, deciden por mí, haré lo mismo que acostumbro a hacer, es decir, lo que me dé la gana. Coincidiréis conmigo es que, mientras se pueda, es lo más cabal y lo más sano, o no?

viernes, marzo 10, 2006

La presión de ser bloguero

En muchas ocasiones he sentido la presión del bloguero (mi palabro español para blogger). Cuando estaba en Yankilandia, tras 2 meses allĺí, algunas semanas no creía tener nada interesante que contar, pero tampoco quería dejar de “comunicarme” con mi gente al otro lado del Océano, así que dejaba fluir cualquier cosilla de mis dedos para seguir en “contacto”. Justo al volver, el diciembre pasado, cuando estaba preparando mis solicitudes para Stanford y el MIT, decidí dejarlo durante un tiempo, para no sentirme culpable al usar el poco tiempo del que disponía en escribir otra cosa que no fueran mis ensayos.


Esta presión es como aquella sensación de “esta semana no he llamado a mi mami” de los primeros años universitarios, o la mirada gacha a mi monitor del gimnasio cuando dejaba de ir algún día por partidos, exámenes o falta de ganas de levantar pesas. Se equipara a una obligación, motivando el sentimiento de culpa al faltar a un compromiso.


Al escribir esto, sobre este sentimiento, también de adicción a plasmar mi vida a través de esta botella a la deriva en Internet, contando historias no siempre divertidas, viviendo como cualquiera de vosotros en búsqueda de la felicidad, la fiebre del oro, el verdadero y casi único sentido de la vida, esa que a veces se reduce erróneamente a levantarse por las mañanas y seguir respirando...


Como decía, al escribir sobre esto, puede pareceros que lo hago porque no tengo nada más que contar, porque ya ha pasado una semana de mi última historia (límite psicológico), porque me siento obligado, bajo la presión del bloguero, a lanzar palabras al aire palabras aleatorias y ponerlas en orden de cualquiera manera, tal como aterrizan... No es así, y podría ser un error malgastar este socorrido cartucho, tan sospechoso de falta de creatividad, un día como hoy, sin necesidad.


Sin embargo, me apetecía. A pesar de poder hablar sobre quiénes conocen la combinación de colores de mis sábanas coruñesas y porqué; sobre cómo se puede uno indigestar de marisco, “envevenar” a unos clientes/visitas y vomitar en el coche mientras en el camino del hotel en la oficina, tras lo cual se pasan dos días sin ingerir alimentos sólidos...; sobre las peripecias de buscar un sitio donde den de comer un domingo después de las cuatro de la tarde por toda Coruña (no estábamos en Errspaña?, no se puede comer a cualquier hora?); sobre mis paseos de infinitos kilómetros jugando al escondite con la sal perdida, el vinagre esquivo y su colega el abrelatas en el macro-hipermercado; sobre las historias ajenas de la cartera desaparecida y recuperada años después, o las también ajenas de postales abandonadas en autobuses escandinavos que siempre vuelven...


La verdad, últimamente me sobran cosas sobre las que me apetece escribir en este blog, sean absurdas, más o menos íntimas, no propias, graciosas/ridículas/divertidas o faltas de talento, ese talento, el literario, por el que hubiera dado tantas cosas en una época lejana de mi vida, en la que me planteaba probar fortuna detrás de un procesador de textos, un pseudónimo y mucha ilusión.


Cuando surgió la idea de La fiebre del Oro. Buscando oro en California, tenía todo el sentido del mundo. Una vez que se me ocurrió ese título, algo de lo que estoy inmodestamente orgullo a pesar de lo obvio del mismo, todo fluyó de la forma más natural y asombrosa que se pueda imaginar. Lo que había sido concebido para relatar, a mis amigos vigueses, historias de cama en la hipotética y futurible bacanal sexual yankie, con todo el cachondeo y jolgorio de nuestras irrepetibles, desordenadas e irreverentes conversaciones sobre mujeres, relaciones y tonterías nocturnas, se convirtió al poco tiempo en algo absolutamente serio y dirigido a cualquiera que quisiera “escuchar”.


Gracias a escribir sobre la búsqueda del oro, repito, la búsqueda de la felicidad, ahora ya bajo el Puente de Rande, mucho más cerca de mi hogar vigués-coruñés, he conseguido contar y decir cosas que nunca hubiera sido capaz de otra forma.


Cuando pasaba mis días al otro lado del Atlántico, al borde del Pacífico, me servía para sentirme como si estuviera en casa, para emocionarme “hablando” con la gente que quería ver, para, valiéndome de la distancia, el tiempo y es espacio que me separaba de lo conocido, desnudarme emocionalmente más allá de lo que nunca hubiera imaginado, para lanzar mensajes de desengaño, para sentirme mejor y también peor, para conocerme y aprender, para darme cuenta de cosas tan maravillosas como mi dualidad norte-sur galega, para compartir mi indescriptible alegría al hacer algo tan simple, y a la vez tan lleno de significado, como cruzar un puente....



Hace muchos meses instalé en mi blog una herramienta gratuíta de estadísticas. Tras aquel exitoso mes de historias de sopresa y descubrimiento de septiembre, tras recibir emails de todo tipo, tras convencerme de que quería seguir escribiendo, tras no poder vencer mi curiosidad y diminuto y antiguo sentimiento de ser escritor, decidí cambiar unas horas del sol de California por la búsqueda de la fórmula mágica para saber cuántos, cuándo y desde dónde me visitaban. Estaba buscando la presión...


Nunca pensé que pudiera leer este blog gente desconocida. Principalmente porque todo esto va sólo de mí y lo que pasa a mí alrededor, algo sin a priori sin interés para cualquiera que no haya tenido la ocasión de verme y charlar conmigo en persona. No es un sitio de opinión y actualidad, ni de tecnología o tendencias, ni de divertidas historias para empezar la mañana con una sonrisa, ni de ningún tema especialmente interesante. La fiebre del oro no es más que el diario personal y público de un vigués-coruñés que se fue a buscar la felicidad a California, y se dio cuenta de que podía/podría/podrá encontrarla también en su propia casa.


En las últimas semanas ha habido más visitas, me han presentado a gente que leía este blog porque le recordaba a su propia experiencia en USA, u otros/as que lo siguen de vez en cuando por si escribo algo divertido...


Todos/as vosotros/as, lectores habituales o esporádicos, amigos conocidos o desconocidos, sois como mi mami con las conversaciones telefónicas semanales, o mi antiguo monitor de gimnasio con el levantamiento periódico de pesas. Me hacéis experimentar ese sentimiento de culpa y de obligación, esa presión... Y me gusta, me gusta mucho, sentir la presión de ser bloguero.


viernes, agosto 26, 2005

La fiebre del oro

La fiebre del oro es, según la wikipedia, un período migratorio hacia zonas donde se habían descubiertos cantidades ingentes de oro. La más famosa, aunque no única, se dio en California en 1848.


Cuando varios de mis amigos me pidieron que los informase de mis andanzas en esta experiencia californiana, de forma inmediata pensé en este título como el más apropiado para el entonces hipotético blog/diario que ahora comienza.


El primer motivo es que la fiebre del oro es lo primero que me vino a la cabeza al pensar en California y un título para el blog. El segundo es que, como muchos de aquellos mineros, supongo que yo también he venido a buscar oro a California, aunque en este caso sólo en el sentido metafórico.


Con esta pequeña entrada, sólo pretendo iniciar un camino literario en la red, destinado a unos pocos amigos y sin haber decidido qué es lo que voy a contarles desde aquí.


La literatura, escribir, siempre ha sido para mí una fórmula de escape, algo íntimo y casi intransferible, de forma que todo aquello que he pasado al papel ha quedado reservado al momento y a poco frecuentes revisiones del pasado, siempre solitarias. Ha habido algunas excepciones, cuando alguna adaptación de mis historias fue enviada para concursar en premios literarios, con resultados y suerte dispar.


En todo caso, dado el carácter absolutamente emotivo y personal de casi todo lo que he escrito en mi vida, hacerlo de forma pública, pretendiendo contar una historia "real", más allá de plasmar tan solo reflexiones y sentimientos, es a la vez un reto y un problema para mí.


Sin saber hacia dónde, cómo ni cuándo, comienza hoy en la red la historia de un galego en California.