sábado, septiembre 23, 2006
China SMS
Día 1: n un pueblo italiano... Amicci japos by alitalia. Notte n Milano. Bievenue Paris! 5h gran merdé avec air franc. Reclamaccione. SH, mañ...
Día 2: Shanghai, 15M people... sin maletas! Eat as much as you can, 15€. Shopping, 35€. Eva regateando d 1x400 a 4x500, no tiene precio... Mañ Beijing!
Día 3: impresionant rascacielos Sh de noxe! sin maletas, usando (vosos) rgalos :) yo tb regateo. Taxis mu-mu locos. Garito beer 5€! Next 3 days Beijing!
Día 4: chinese fullbody masage at 1am! Beijing, the most pollutd city ever. Gran Muralla, im-presionante!! Tlefrico parriba... Bobsled pabajo!!! KOya next
Día 5: billar y futbolo 2am. Guía i chofr pa 2: Ciudad prohibida, tmpl of heaven, summer palac. Ayer Chivas-té, suecas, 'from lost to the river' rsak!
Día 6: Bj-Güilín-Yangshuo. Avión, bus, mototaxi para ver SHOW río Li. Es-pec-ta-cu-lar!! Night d crvezas n bar chino :) 5 horas sleep &... barco!
Día 7: barco río Li d Güilín a Yangshuo, 4h. Youth hostl. Siesta. Hiring guid for next day trip. Shopping-ping. Tsintao beers, email, chat & zzz.
Día 8: guía pa 2. Bicis, navegar n balsa d bambu, espeleología, baño d barro n plotas! Fotos y más fotos. My camera dies. Montañas d Songoku! Rloj Tag.
Día 9: tortilla spañola breakfast & Yangshuo shopping. 8h d bus+taxi+airportShuttle+flight+taxi = Shanghai. Fucking Mcdonalds late dinner.
Día 10: Early packing. Last shoppings. Great cantonese lunch. Foot masage. Indian dinner with Swedish girls & Eva's friends. Going out! Last hours...
Día 11: Grazas Eva! Ciao! Volare. Azzurro beer Milano. Volare. Madrid con rtraso. Sacabó.
viernes, junio 16, 2006
Avioneando voy, avioneando vengo
Sin embargo... Ops, si resulta que contratar 2 años de garantía a mayores cuesta nada menos que 140 €!... Debería contratarlo, de hecho, sé que al escribir sobre ello en el blog, mi ordenador sufrirá una avería justo en agosto, una vez que la garantía haya extinguido su vigencia. Sin embargo, ciertos vicios no son compatiles con la extensión de garantía de cacharrines o seguros a todo riesgo de Totoyas. Simplemente, no se puede tener todo.
Mi mayor vicio, señoritos y señoritas lectores/as, es pasearme por el mundo adelante, y eso cuesta. Cuanto más sube el petróleo, más cuesta, pero cuanto más viajo, más me gusta. Éste es un círculo vicioso sólo limitado por lo finito de mis vacaciones y los límites respectivos de mis tarjetas de crédito.
Hoy estoy realmente emocionado, en breve os explicaré los motivos. Este año he estado en Jérez de los Caballeros con Gorka visitando a Eva, en Cádiz en Carnavales con Cenzo en casa de Ana, en Málaga con Chema de congreso, en Bruselas de visita al Parlamento Europeo... Hasta aquí, todo bien, sin extridencias, correcto.
Este fin de semana me voy a Córdoba con Loren, de viaje de trabajo, tras una cena y borrachera previa en Pontevedra, en base a una de esas apuestas futbolísticas que tanto me gusta ganar. El finde siguiente, me voy a Vilanova i la Geltrú, aterrizando en una playa cercana a Sitges con el tiempo justo para apilar objetos inflamables en alguna hoguera (Nit de San Juan). Por qué estoy emocionado? Si sólo son otros dos viajecitos dentro de España...
Los motivos de mi emoción, de esta alegría causada por al gerundio del verbo avionear, son dos billetes de ida y vuelta a Shangai en septiembre! Chavales, me voy a China! Mi hermanita se va a Boston 4 semanitas a finales de mes, pero sus posteriores hipotéticos 5-6 meses en Australia ya no serán, por lo que mi dicotomía Australia-China se ha resuelto en favor de esta última.
Gorka y yo nos vamos a ver a Eva y repetir el trío de guiris extremeño, pero en esta ocasión con guía turística (retirada) incluída. Espero enviar muchas postales, hacer muchas fotos y sumergirme en la alucinante, vibrante, sorprendente, desconocida, censurada... sociedad china.
Avioneando voy, avioneando vengo:
- Sábado 17/6 Vigo-Madrid + AVE a Córdoba
- Martes 20/6 AVE a Madrid + Madrid-Vigo
- Viernes 23/6 Coruña-Barcelona
- Sábado 1/7 Barcelona-Coruña
- Domingo 10/9 Madrid-Milano-Shangai
- Jueves 21/9 Shangai-Milano-Madrid
sábado, marzo 25, 2006
Mis próximos paseos
Disclaimer
Se informa a cualquier posible lector de que este post es inhabitualmente corto. Además:
No contiene material pornográfico ni erótico, por lo que no va alimentar vuestra imaginación enferma y calenturienta antes de iros a la cama.
No es gracioso ni divertido, por lo que no os hará reír, ni siquiera sonreir levemente.
No es emotivo ni intimista, podéis guardar los pañuelos.
No relata ningún hecho causa de vergüenza y/o sonrojo en quien lo escribe, así que tampoco os servirá para meteros conmigo.
No se devolverá el tiempo de lectura, en cash ni “especias”, a ningún lector o lectora descontento/a.
/Disclaimer
En muchas ocasiones habré comentado lo mucho que me gusta darme paseos (viajar). Lo ideal sería vivir en otros, variados, lugares durante unos cuantos meses e ir cambiando, porque es la única forma de entender de verdad cómo funciona el mundo más allá de lo cercano y conocido, además de tener otra perspectiva de lo propio. Sin embargo, tal y como se ha montado esto de la vida en el mundo moderno, es enormemente complicado compatibilizar ese viaje de aprendizaje multicultural con el adecuarse a las exigencias del día a día.
Mi experiencia más larga lejos de la Terriña fue la que dio lugar a este blog, allá por la Costa Oeste de Yankilandia, cerquita de México, durante 17 semanas. La primera, ¿6? años y medio antes, había sido de 4 semanas en el suroeste de Irlanda. Entre medias, 1 semana en Holanda, otra en Dinamarca y una más en England. A todos esos sitios me gustaría volver, pero también sigo teniendo un montón en mi lista de “pendientes”. Dar paseos, conocer sitios, es una droga, y yo soy un adicto públicamente declarado.
Desde que volví de California, hace poco más de 3 meses, he consumido drogas menos duras, como acercarme a visitar amigos/as dentro de Erssspaña, con el fin de semana extremeño y los Carnavales de Cádiz, y también visitado Málaga por temas de trabajo.
Para el resto del año, tenía pensado hacer algún viaje de 3 semanas, aprovechando mis vacaciones y la estancia de gente conocida al otro lado del mundo, visitando a Eva en China, o a mi hermanita durante sus hipotéticos 5 meses en Sidney. Afortunadamente, antes de tales tutes de horas interminables en aviones y aeropuertos, podré calmar mi mono con algún chute menos intenso.
No quiero gafar mis paseos los próximos 3 meses, así que no lo escribiré entre exclamaciones de alegría ni daré saltos virtuales entre las teclas: (probablemente) pasaré unos días en Bruselas a finales de mayo y otros tantos en la Costa Mediterránea a finales de junio. Ambos por temas relacionados con el trabajo y sin castigar prácticamente mi maltrecho presupuesto. Nunca os he contado lo mucho que me gusta mi trabajo?
viernes, marzo 03, 2006
Dados
He pasado unos días en Cádiz, en el Carnaval. Como las fotos [flickr.com] han llegado antes que esta historia, ya sabréis el porqué del título: 16 personas, 8 amigos/as de Anita y otros/as de Alex, nos disfrazamos de dado el sábado noche.
La Tacita de Plata [wikipedia.org] es una locura colectiva durante la fiesta de la carne. Propios y extraños invaden sus calles disfrazados de las formas más dispares, dejando que la alegría y despiporre generalizado los guíe entre la gente, riendo, bebiendo, posando ante las cámaras, haciendo amigos...
Lo mejor del viaje, o al menos lo más divertido, fue sin duda el proceso de “construir” los disfraces, instrumentalizar la metamorfosis presente en la cabeza de Anita para convertirla en realidad. Es sorprendente lo bien que se organiza el personal cuando interesa. Si nos dejasen trabajar siempre con unos espirituosos a modo de combustible, entre risas y claros objetivos (en este caso, el cachondeo padre), se iban a enterar en el resto del mundo de lo que vale un peine español... Alguien se pregunta porqué el turismo es una de las principales industrias del País? Pues porque a la hora de organizar fiestas y jolgorios no hay quien nos gane. La palabra fiesta, al igual que siesta, son internacionales, las entiende todo el mundo, y son españolas.
Lo de Cádiz, de verdad, es digno de ver, no me extraña que esté considerado el mejor Carnaval de la Península, aunque hace falta una buena preparación previa para pasarse varios días de 4 de la tarde a tantas de la noche en la calle, riendo, bebiendo, posando ante las cámaras, haciendo amigos...
A pesar del dado gaditano o el romano del Halloween yankie, en realidad yo siempre he querido disfrazarme de rubia, con largas melenas y cinturón a modo de minifalda, aunque en esta ocasión tenía pensado convertirme en escocés, eso sí, con minifalda, como la rubia. Al final, teniendo en cuenta la maravillosa organización de los dados del Sur, gustosamente acepté decorar personalmente el mío y unirme al equipo rojo, con una peluca que adorna ya en el salón de mi piso coruñés.
Por qué de rubia o escocés?, os preguntaréis. Pues, lo de rubia, supongo, tendrá que ver con esa enfermedad mía con las tías rubias (altas, guapas, simpáticas, inteligentes, divertidas... alguien da más? por pedir no va a quedar) y lo de “si no puedes vencerlas, únete a ellas”. Lo de escocés, o es culpa de lo mucho que me gustó aquella peli con el prota australiano de Mad Max y Arma Letal con la cara pintada de azul, o del yankie disfrazado de escocés que se acercó antes que yo a una yankie sin disfraz, o de lo mucho que me apetece salir a la calle en falda y sin ropa interior... Vaya usted a saber!
En cualquier caso, me gusto el tema de grupo con dados y peluca. Los dados tienen 6 caras, menos que algunas personas y más que otras. Y a todo el mundo le gusta cambiar de imagen, de “cara”, tanto física como emocional, de vez en cuando. Como rezaba uno de los lemas del Carnaval: “quítate la máscara, ponte la careta”. La traducción es obvia: “sé tú mismo/just be yourself”.
Yo, posiblemente, tenga más de 6 caras. En los últimos años me han definido de casi todas las formas posibles. La verdad, soy muy distinto dependiendo con quién y cuándo: gilipollas, inteligente, tímido, alegre, inseguro, reflexivo, cuadriculado, superficial, alocado, nervioso, inmaduro, serio, formal, aburrido, tristre, vitalista, imbécil, sensible, divertido... Hoy por hoy, Cádiz o no mediante, sigo siendo todas esas cosas y alguna más que se ha quedado en el tintero. Como todos, prefiero divertido a aburrido, sensible a cuadriculado, inteligente a gilipollas, etc.
Algunos estados de ánimo, pertenecientes a las caras de mi dado que menos me gustan, puedo cambiarlos con cierta facilidad. Por ejemplo, cuando me siento algo tristre o deprimido, cuando noto que la mi energía vitalista se agota, simplemente marco y hablo por teléfono. Es decir, llamo a personas con las que me gusta charlar, reírme, compartir las nimiedades de todos los días, para recordar lo mucho que me gusta mi vida, lo afortunado que soy...
En realidad, este post no tiene otro objetivo que no sea dar las gracias a todos/as los que estáis al otro lado del teléfono (o del messenger!, o del skype!). Gracias por seguir lanzando el dado y sacar siempre las caras de mí que más me gustan. Gracias.
viernes, febrero 24, 2006
Haciendo y deshaciendo la maleta
Vicente (Vincenzo o Cenzo para los amigos), un antiguo compa de piso con el conviví durante cuatro años, fue invitado hace muchos meses por Anita, antigua compa de prácticas de ambos en la carrera y amiga común, a pasar unos días en Cádiz, donde ella tiene una plaza de profesora de secundaria, para vivir la locura del Carnavale ("la carne vale") [wikipedia.org] en una de las ciudades españolas donde tiene más tradición. Yo no tardé mucho en apuntarme... La verdad, en cuanto me lo comentó me autoinvité aprovechando la confianza de tantos años compartiendo cocina, baños, pasillos, plato, mesa y mantel, papel higiénico...
Sobre el Carnaval de Cádiz os hablaré cuando vuelva, o seguramente al día siguiente, es decir, el próximo jueves, dentro de casi una semana. Me voy a pasar tres noches y casi cuatro días allí, me voy a disfrazar, voy a conocer un montón de gente y disfrutar como un enano del acento del Sur... Voy a tener mucho sobre lo que escribir.
Este post, no sé si muy largo o muy corto vistas las críticas/comentarios por la escasa longitud de mis historias recientes, y las también críticas/comentarios por la excesiva "densidad" y extensión excesiva de los anteriores, va sobre una sensación con la que me "topé" hace unos días en mi casa viguesa, justo antes de volver a mi nuevo piso coruñés, mientras pensaba en qué ropa y cachibaches metía en la maleta, además de muchas otras cosas. Esa sensación, bastante incómoda, es la de que estoy continuamente haciendo y deshaciendo la maleta, para irme a otro lugar o para volver a casa.
Cuando estaba de pie en medio de mi habitación de mi hogar del sur de Galicia, pensativo, calculando el espacio restante en mi juego de (2) maletas rojas, el cómo hacer un solo viaje al garaje incluyendo el portátil, dónde colgarme mi nuevo edredón nórdico de 220x200 (o "pongo a Dios por testigo que nunca más pasaré frío en la cama de mi nuevo piso coruñés, duerma solo o acompañado"), qué libros meter entre la ropa y cómo, cómo liar a mi mamaíta para que me doblará las camisas no arrugadas de por sí, dónde estaban las llaves de cada piso, si mi perro seguiría meándose por casa cuando yo volviese, cómo iban a salir de noche mis colegas vigueses sin alguien que les dijese dónde poner el listón...
Como decía, cuando estaba de pie en medio de mi habitación de mi hogar del sur de Galicia, de pronto, entre todos esos pensamientos, no muy relacionados los unos con los otros, ví mi habitación. Sí, de pronto la ví, cuando durante alternativas (Vigo-Coruña) semanas en los dos últimos meses no había más que dormido allí, de repente surgió ante mis ojos la realidad del espacio que ha albergado mi sueño durante más tiempo.
Esa realidad, cruel e incontestable, incluía cajas en las esquinas, las cuales ni siquiera sabía que contenían y estaba allí olvidadas desde que me fui a USA. Unos centímetros más allá, sobre las estanterías de libros segunda clase, sobre mi mesa de escritorio, algunos libros que merecerían ser releídos y otros muchos que directamente echaría a un contenedor de papel, se apelotonoban desordenadamente, en un débil equilibrio, desafiando la Ley de la Gravedad y amenazando con desplomarse cual castillo de naipes. En los cajones, artilugios de todo tipo que se habían ido amontonando con los años, papeles, recortes de periódicos, revistas del instituto, fotos de viajes de cuando las cámaras digitales no existían... El armario, al otro lado de ese espacio cuadrangular, con ropa colgada que llevaba siglos abandonada, y mucha otra en el fondo del mismo, olvidada desde hacía un tiempo y sin embargo presente en muchas de mis fotos en mi aventura yankie.
Aquella noche, en aquel preciso instante, cuando estaba de pie en medio de mi habitación de mi hogar del sur de Galicia, me dí cuenta de que los espacios donde vivo son un caos. Hace tiempo que no deshago del todo mis maletas, ante la amenaza de volver a tener que doblar de nuevo las camisas y demás poco tiempo después. Vivo con la sensación de que me voy a ir a cualquier otro lugar antes de darme cuenta, en parte por las infinitas mudanzas de mi época universitaria, en parte por mi viaje a USA, en parte por lo mucho que me gusta viajar y moverme de un lado al otro, en parte por mi obsesión por sumar nuevas personas y relaciones sociales a mi base de datos de experiencias...
Lo cierto es que ahora mismo no sé si me gusta esta sensación, y tampoco quiero pensar en ello, sobre todo el día antes de poder disfrutar de una de las mejores fiestas y jolgorios del Carnaval. Cádiz me espera. Os dejo, tengo que hacer la maleta...
lunes, febrero 20, 2006
Las 6 de la mañana...
Para llegar a Málaga el miércoles a una hora decente, tuvimos que levantarnos a las 6 de la mañana. Llegamos al aeropuerto sobre las 7 y pasamos poco después control de metales. Antes de subir al avión, me dí cuenta de que Chema llevaba un bulto colgando del brazo y yo iba muy ligero:
- Javi: "Me cago en...!"
- Chema: "Qué pasa Javi?"
- Javi: "El portátil!"
Nada grave, bajé de nuevo las escaleras y lo recuperé. Los guardias civiles estaban algo sorprendidos porque hubiera recordado coger el cinturón y no el portátil, pero lo guardaron bien los 5 minutos que se quedó allí. Fue un mero despiste, normal, me había levantado a las 6 de la mañana...
Al llegar a Málaga, tras la conexión en Madrid, nos dirigimos a la cinta de equipajes. Allí, mientras esperábamos, me encontré con un amigo que trabaja en Telefónica. Empezó a preguntarme sobre mi viaje a USA, sobre las yankies y sus costumbres danzando.... Como soy un tipo alegre y dicharachero, me lié a relatar historias y quedamos en compartir taxi para seguir de charla. Salimos, nos dirigimos a la parada y:
- Javi: "La madre que...!"
- Chema: "Qué pasa Javi?"
- Javi: "Mi maleta!"
Con tanta cháchara y recuerdos de bailes y acento nasal de féminas yankies, me había olvidado el motivo para estar junto a la cinta de equipajes, es decir, recoger mi maleta. Como antes, ví a Chema con más bultos que yo y volví a la luz desde mi feliz mundo de javiSiempreJamás.
Al intentar entrar, a la carrera, en la zona de recogida de maletas, un amable policía me paró en seco para indicarme el camino correcto. Tras un rato de explicaciones y muestra del billete, el cual había conservado milagrosamente, más otro buen rato más buscando "mi cinta", conseguí localizar una solitaria maleta roja. Otro mero despiste, normal, me había levantado a las 6 de la mañana...
Como en todo congreso que se precie, la última noche es de obligada juerga nocturna, y nos juntamos unos cuantos para conocer la ciudad malagueña cuando el Sol ya se había ido para alumbrar otros mundos. A las 6 de la mañana estábamos en el último pub:
- Javi: "Seré...!"
- Chema: "Qué pasa Javi?"
- Javi: "Joder, la chaqueta!"
Pues nada, como mandan los cánones del buen despistado, al entrar en el local había dejado la chaqueta en cualquier lugar. Tras un buen rato, ya en una planta distinta (la anterior estaba ya cerrada), y tras hablar con los camareros, me abrieron la puerta del anterior espacio para comprobar que mi chaqueta se había ido antes que yo. El problema, en esta ocasión, es que no se había ido sola, y ya no volvió... Me quedé sin chaqueta, retales cosidos de cuero negro que me habían acompañado durante 7 años. Otro despiste, normal, eran las 6 de la mañana...
Pero, a ver, a quién quiero engañar? Probablemente no a mí mismo, porque sé perfectamente que no son las 6 de la mañana el motivo de mis despistes. El sábado, ya en Coruña, empecé la tarde confundiéndome de garaje (no de plaza, sino de garaje) y seguí, pocas horas después, saliendo de mi nuevo piso coruñés con las llaves que no eran (alguien ha escuchado lo de abrir puertas con tarjetas? pues sí, sí se puede)...
Soy un tipo alegre, optimista, casi totalmente feliz, pero vivir en el mundo de javiSiempreJamás tiene sus problemillas. Cuando vuelves a la realidad, pueden faltarte cosas, estar en garaje ajeno, de puertas afuera...
martes, enero 24, 2006
Mezclas
Durante muchos años, cada vez que salía de casa a una fiesta de fin de año, mi madre se despedía de mí con la misma frase lapidaria: “No mezcles”. Un “no bebas” hubiera sido tan ingenuo como absurdo, así que su consejo recogía el sentido común mínimo necesario para enfrentarse a una barra libre el último día del año. Como bien sabía mi madre, y yo aprendí a base de resacas, ciertas mezclas no son buenas. Otras, sin embargo, son tan atípicas e increíbles como acertadas.
Este fin de semana me lo he pasado en Extremadura, concretamente en Jerez de los Caballeros, pueblo de 10.000 habitantes en la provincia de Badajoz. El motivo de tamaño viaje ha sido visitar a una amiga -Eva- que en no muchas semanas se volverá a China.
Para el viaje de Vigo a Jerez, a través de Portugal, nos juntamos dos buenas piezas, Gorka y un servidor, a cada cual más despistado. Cuando nos pasamos la salida que marcaba el “mapa-guía-Campsa” de turno, nos lo tomamos con buen humor. Era una consecuencia evidente de sumar despistes tras un volante, y los caminos de cabras en medio del monte en el que acabamos eran una estupenda anécdota para contar al llegar.
Si bien Gorka y yo no somos la mejor pareja para seguir una ruta, sus más de 12 meses en Australia se combinaron perfectamente con mis 17 semanas en California, de forma que las siete horas largas de viaje por autopistas, carreteras nacionales y caminos de cabras portugueses se nos pasaron volando, entre muchas risas, despistes y sandwiches de gasolinera.
En Jerez, a la atípica mezcla de un vasco-vigués-australiano y vigués-coruñés-yankie (cada cual en ese orden) le sumamos, a modo de cóctel “jamesboniano”, agitados pero no revueltos, una viguesa-china-extremeña-inglesa (a saber en qué orden). El resultado fueron dos días de muchas risas, jamones y lomos ibéricos, vinos de la Tierra de Barro, "babas de camello", paseos entre calles de casas blancas, charlas infinitas con acento del sur y largas noches entre muchos amigos y amigas del lugar [flickr.com].
La mezcla resultante, además de acertada, como decía al principio, es tan atípica como increíble, no por las visitas y viajes pasados y presentes de cada uno, ni por el lugar semi-desconocido donde nos juntamos, sino por cómo se originó todo más de diez años atrás.
Gorka y Eva jugaban juntos con 12 años en el parque, pero ni siquiera se recordaban, ya que nunca después volvieron a verse. Gorka y yo nos conocemos desde los 16 gracias a algunos amigos comunes, pero la conversación más larga que habíamos tenido se remontaba al sábado anterior, precisamente planificando esta visita. Eva y yo nos conocemos desde los 14, fuímos compañeros de clase cuatro cursos, pero no empezamos a charlar hasta después de una de esas típicas cenas de COU ocho años después de dejar el instituto (o colegio, en nuestro caso).
Las mezclas, por increíbles, peligrosas o inimaginables que puedan ser a cierta edad, de alcoholes para crear oscuros brebajes o de personas venidas de infancias ya olvidadas, pueden ser también muy divertidas.
En San Diego, cuando me pedía un Long Island [webtender.com], sabía perfectamente que debía pasármelo muy bien para poder compensar la resaca del día siguiente. Sobre Jerez, las 14 horas de coche se compensaron de sobra por el fin de semana y, como resaca, tal vez Gorka y yo nos volvamos a juntar para visitar a Eva de nuevo y, de paso, como excusa perfecta, conocer China.



