Día D, hora H, minuto M...
El próximo domingo mi hermanita y yo mismo volamos a Suecia, un servidor con gomitas de brackets falso color naranja (carne pufo deberían llamarle), fruto de mi última pasada por Vigo para superar el ecuador temporal de mi ortodoncia.
Pasaremos una semana en Estocolmo, espero que compartiendo espacio en el piso de 18m2 de Hanna, una amiga sueca conocida de mi younger sister durante su excedencia vital en Australia, lugar situado justo debajo del globo mapa-mundi de cualquier habitación, y en mi "lista mental de zonas pendientes para escaparme unas semanas antes de los 35".
Las suecas, según mi hermana, son mujeres perfectas: más rubias, guapas, potencialmente morenas y desproporcionadamente bien dotadas que cualquier otra fémina sobre la Tierra.
Además, durante dos días nos escaparemos al norte, a Kiruna, por debajo de 10 grados por (casi, tal vez) primera vez en mi vida, a pasar más frío que cuando lo del amanecer tras 10 horas de coche y 2 horas de sueño en Grand Canyon, aquel nunca olvidado diciembre yankie de 2005.
Recuerdo la última vez que emigré por pocos días al Norte, en sentido contrario a las aves del mismo hemisferio en busca de mejores climas. Bouzada (Bz) y yo decidimos pasar juntos unas de nuestras últimas vacas, todavía jóvenes y solteros en edad de merecer, antes de los 25, sin trabajo e hijos que lo impidieran.
Bz ofrecía casa gratis en Holanda y yo quería ir a Escandinavia, siendo fiel a la historia de una obsesión por las mujeres rubias, altas, guapas y delgadas. Y la casi Escandinavia más cercana a los Países Bajos era Denmark. Así que, durante un acto de agencia de viajes digno de escena teatral, decidí reservar vuelo de ida a Amsterdam y vuelta desde Copenhague.
Eran buenos tiempos aquellos del inglés macarrónico y los autobuses Amsterdam-Copenhague...
Muchos años después, en una década ya con dígito primero impar, volaré a la verdadera cuna de esta historia de una obsesión, (por todos) conocida, broma sempiterna y reconocida (por mí) afición malsana.
Algunos dicen que no volveré; otros que volveré, sí, al norte cada semana; los de más allá, que me dedicaré a la trata de blancas y/o al intercambio de cromos; los últimos que nunca tal obsesión tuvo su final tan cerca... al toparse bruscamente con la realidad, la cual supera frecuentemente la ficción, pero en raras ocasiones mi locura por lo imaginado e imaginable.
Pasearemos tríneos arrastrados por huskies, guiaremos motos de nieve y otearemos el horizonte en busca de alguna deseada Aurora Boreal. Haremos fotos, pasaremos frío, nos volveremos locos...
Llamaremos a mamá cada día para que no le dé un ataque al tener a sus dos hijos, por primera vez, juntos lejos de casa...
Primo, son las 2:15am, espero mañana disfrutes con este alocado y taciturno post de pre-viaje a la cuna e inicio (o fin) de la historia de una obsesión.
Mostrando entradas con la etiqueta vida multicolor. Mostrar todas las entradas
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jueves, enero 29, 2009
viernes, noviembre 14, 2008
Vuelta al rojo, reflexión
En ocasiones, lo único que nos priva de alcanzar nuestros sueños es nuestro propio miedo a verlos cumplidos y, así, quedarnos sin ellos.
viernes, octubre 17, 2008
Cosas sueltas desde Barcelona
Aprovecho la tarde libre en Barcelona, después de asistir 3 días al curso Sociedad Red, para contar cosas sueltas que tenía pendientes, todas ellas merecedores de un post exclusivo, pero resumidas en pocas líneas a continuación:
* He dejado el color rojo, al menos por un tiempo. Mis gomitas de brackets y mi vida multicolor son azules. Ha habido cambios y la acción siempre provoca una reacción, en este caso el cambio de color, del rojo pasión al azul reflexión y espera (mirando al cielo o al mar ;)).
* Llevo 3 días en Barcelona y me quedan otros dos y pico más. Este finde coincide gran parte de mi familia en Barna: el cumple de mi prima Tania, mis primos Roi y Lois, míos tíos Cris y Darío, y mi hermanita. Hoy por la noche cenita, velas y fiesta. Mañana, más.
* El lunes tempranito, como decía, vuelo a Málaga, donde pasaré otros 2 días y pico entre conferencia y temas de Igalia y ASOLIF, saludando a todo el mundo e invitando y siendo invitado a cervezas y lo que se tercie.
* Hoy viernes se ha publicado el segundo post de mi tercer blog. Después del primero en 2005, esta fiebre del oro sin rumbo ni contexto conocido más allá de "lo que se me ocurre", vino el blog en Igalia y ahora el último en A Nosa Terra, sobre Internet, web 2.0 y similares. Soy casi, o sin casi, un serial blogger.
* Vuelvo a estar sin lío/rollo conocido. Y la última era conocida porque coincidimos y compartimos ratos con varios/as amigos/as en Vigo. El amor es lo que tiene, o lo hay, o no lo hay. Soy un romántico, estar porque sí no me va...
* Y, por último, sigo sufriendo una tendinitas en el tendón de aquiles que no parece querer abandonarme, me ha cogido cariño. Mientras, mi querido equipo de fútbol -Vioño C.F.- ha cambiado un excelente inicio de temporada (sin mí), por un par de terribles últimas derrotas (también sin mí). Con suerte, antes de cumplir los 30 estaré otra vez para saltar y campo y practicar aquello del "balón o jugador".
* He dejado el color rojo, al menos por un tiempo. Mis gomitas de brackets y mi vida multicolor son azules. Ha habido cambios y la acción siempre provoca una reacción, en este caso el cambio de color, del rojo pasión al azul reflexión y espera (mirando al cielo o al mar ;)).
* Llevo 3 días en Barcelona y me quedan otros dos y pico más. Este finde coincide gran parte de mi familia en Barna: el cumple de mi prima Tania, mis primos Roi y Lois, míos tíos Cris y Darío, y mi hermanita. Hoy por la noche cenita, velas y fiesta. Mañana, más.
* El lunes tempranito, como decía, vuelo a Málaga, donde pasaré otros 2 días y pico entre conferencia y temas de Igalia y ASOLIF, saludando a todo el mundo e invitando y siendo invitado a cervezas y lo que se tercie.
* Hoy viernes se ha publicado el segundo post de mi tercer blog. Después del primero en 2005, esta fiebre del oro sin rumbo ni contexto conocido más allá de "lo que se me ocurre", vino el blog en Igalia y ahora el último en A Nosa Terra, sobre Internet, web 2.0 y similares. Soy casi, o sin casi, un serial blogger.
* Vuelvo a estar sin lío/rollo conocido. Y la última era conocida porque coincidimos y compartimos ratos con varios/as amigos/as en Vigo. El amor es lo que tiene, o lo hay, o no lo hay. Soy un romántico, estar porque sí no me va...
* Y, por último, sigo sufriendo una tendinitas en el tendón de aquiles que no parece querer abandonarme, me ha cogido cariño. Mientras, mi querido equipo de fútbol -Vioño C.F.- ha cambiado un excelente inicio de temporada (sin mí), por un par de terribles últimas derrotas (también sin mí). Con suerte, antes de cumplir los 30 estaré otra vez para saltar y campo y practicar aquello del "balón o jugador".
miércoles, julio 30, 2008
Rojo, sigo rojo
Del color de "La mujer de rojo" (The woman in red), tras pasar por la consulta de mi ortodoncista, he elegido continuar, extendiendo la etapa roja de mi vida multicolor durante 2-4 semanas más.
El motivo de repetir, por primera vez, no es el agotamiento del (sorprendentemente elevado) número de colores en gomitas para brackets, sino el ser fiel a los símbolos que nos ofrece la vida en ocasiones. O no...
La verdad, justo antes de irme a Zaragoza a ver la "Expo" o, mejor dicho, a pasar unos días con Nacho y Heidi, tuve el capricho de ir a comer a la playa el día coruñés más caluroso del año, sin cremitas ni "mariconadas" que protegiesen mi sensible y tersa piel de blanquito antigua rata de biblioteca...
En mi tercer día de playa del año, supuse que mi también nada morena amiga y acompañante llevaría una crema protectora para compartir, pero me equivoqué. Es una práctica, esa de contar con el buen sentido de los demás ante la falta del propio, la cual solía funcionar...
Sin embargo, en esta ocasión, allí estábamos los dos, a las mismas de la tarde bajo un sol de justicia, sólo amenizado por unos bocatas y algún amago de chapuzón en la helada agua coruñesa.
Suerte que mi blanca amiga no tiró de topless (cómo les gusta provocar!) hasta pasada la primera hora, porque sino se hubiera vuelto a casa con unas tetas (con perdón) tan rojas como un servidor, durante dos días temporal imitador de los pieles rojas yankies.
Pero como no hay mal que por bien no venga, tras las quemaduras vino la farmacia y el untamiento recíproco de cremita after sun. Y del goce del roce al rojo en mi piel y, repitiendo, en mis brackets.
Tras los días de piel roja, viene el posible futuro de cáncer de piel y... ¡tachán, tachán!... también el morenito naranja zanahoria. No estaba "tan" moreno desde mis días de vino y rosas en el sur de California...
¿Alguien atisba el siguiente color de este viaje en búsqueda del legendario cofre de oro al final del arco iris?
El motivo de repetir, por primera vez, no es el agotamiento del (sorprendentemente elevado) número de colores en gomitas para brackets, sino el ser fiel a los símbolos que nos ofrece la vida en ocasiones. O no...
La verdad, justo antes de irme a Zaragoza a ver la "Expo" o, mejor dicho, a pasar unos días con Nacho y Heidi, tuve el capricho de ir a comer a la playa el día coruñés más caluroso del año, sin cremitas ni "mariconadas" que protegiesen mi sensible y tersa piel de blanquito antigua rata de biblioteca...
En mi tercer día de playa del año, supuse que mi también nada morena amiga y acompañante llevaría una crema protectora para compartir, pero me equivoqué. Es una práctica, esa de contar con el buen sentido de los demás ante la falta del propio, la cual solía funcionar...
Sin embargo, en esta ocasión, allí estábamos los dos, a las mismas de la tarde bajo un sol de justicia, sólo amenizado por unos bocatas y algún amago de chapuzón en la helada agua coruñesa.
Suerte que mi blanca amiga no tiró de topless (cómo les gusta provocar!) hasta pasada la primera hora, porque sino se hubiera vuelto a casa con unas tetas (con perdón) tan rojas como un servidor, durante dos días temporal imitador de los pieles rojas yankies.
Pero como no hay mal que por bien no venga, tras las quemaduras vino la farmacia y el untamiento recíproco de cremita after sun. Y del goce del roce al rojo en mi piel y, repitiendo, en mis brackets.
Tras los días de piel roja, viene el posible futuro de cáncer de piel y... ¡tachán, tachán!... también el morenito naranja zanahoria. No estaba "tan" moreno desde mis días de vino y rosas en el sur de California...
¿Alguien atisba el siguiente color de este viaje en búsqueda del legendario cofre de oro al final del arco iris?
lunes, julio 14, 2008
Y, ahora, nos ponemos rojos?
A estas alturas, a mi edad, ya rozando la treintena, ¿cómo es posible que me ponga rojo en según qué situaciones?
Pues nada, resulta que la madurez nada influye sobre la forma de ser, esa grabada a fuego en los genes y el entorno que nos rodea durante los muchos primeros años de nuestra vida. El miedo al ridículo y la vergüenza siguen ahí, expectantes y listos para provocarnos ganas de salir corriendo ante la situación más inofensiva.
La madurez, el hacerse viejo, además de forzarnos a usar cremitas hidratantes y escuchar atentos las fórmulas anti-arrugas difundidas por la subcultura popular, nos da la fórmula para controlar mejor nuestros horribles defectos sociales, pero no los elimina. Es simple maquillaje, leyes y patrones copiados a otros para esconder la realidad que lucha bajo nuestra piel por salir a flote.
Tengo tantas ganas de escribir las cosas que pasan últimamente por mi cabeza, además de las que me pasan por ahí, que casi vencen a mi actual falta de foco y sentido de vida futura, reflejada en la pereza más absoluta por hacer nada útil.
Estoy abandonado al pasar del tiempo y el olvido, esperando a que los puntos se conecten en algún futuro momento imposible de imaginar hoy, ayer o la semana pasada. Río abajo y sin timón, vislumbrando no sé si rápidos, cataratas o un remanso de calma y satisfacción.
Y entre pereza y ganas, tras iniciar una exposición incompleta de mi propia cobardía, vergüenza e incapacidad social, sale otro mini capítulo de mi vida multicolor el día que me han extraído dos premolares.
De rojo durante las 3 o 4 próximas semanas, a juego con mi carita de veintitantos-añero cada vez que me enfrento a la realidad más allá del mundo de javi siemprefeliz, y también a juego con la sangre emanada por donde antes lucía el blanco reluciente.
Ya, ya sé, me he saltado varios capítulos desde el naranja, aquella etapa de voluntad que duró mientras pude resistirme al sucedáneo de la Nutella.
El naranja de la prentendida y nunca conseguida voluntad, el azul de la tristeza (en hábil símil con el término inglés), algún otro color posterior que se ha perdido incluso en mi memoria...
Y ahora el rojo: el de la sangre, el del amor de la Love Song pirata que suena en mi ipod, el de de la furia de la Eurocopa y la cadena que lo emitió, también el de las mejillas avergonzadas y, por último, el mío preferido de cuando pequeño.
De aquí a finales de julio, a la vuelta de Zaragoza y mi paseo por casa de Nacho y Heidi, el rojo es el código de mi vida multicolor.
¿Hallaré al final del arco iris el legendario cofre repleto de oro? La fiebre del oro continúa...
Pues nada, resulta que la madurez nada influye sobre la forma de ser, esa grabada a fuego en los genes y el entorno que nos rodea durante los muchos primeros años de nuestra vida. El miedo al ridículo y la vergüenza siguen ahí, expectantes y listos para provocarnos ganas de salir corriendo ante la situación más inofensiva.
La madurez, el hacerse viejo, además de forzarnos a usar cremitas hidratantes y escuchar atentos las fórmulas anti-arrugas difundidas por la subcultura popular, nos da la fórmula para controlar mejor nuestros horribles defectos sociales, pero no los elimina. Es simple maquillaje, leyes y patrones copiados a otros para esconder la realidad que lucha bajo nuestra piel por salir a flote.
Tengo tantas ganas de escribir las cosas que pasan últimamente por mi cabeza, además de las que me pasan por ahí, que casi vencen a mi actual falta de foco y sentido de vida futura, reflejada en la pereza más absoluta por hacer nada útil.
Estoy abandonado al pasar del tiempo y el olvido, esperando a que los puntos se conecten en algún futuro momento imposible de imaginar hoy, ayer o la semana pasada. Río abajo y sin timón, vislumbrando no sé si rápidos, cataratas o un remanso de calma y satisfacción.
Y entre pereza y ganas, tras iniciar una exposición incompleta de mi propia cobardía, vergüenza e incapacidad social, sale otro mini capítulo de mi vida multicolor el día que me han extraído dos premolares.
De rojo durante las 3 o 4 próximas semanas, a juego con mi carita de veintitantos-añero cada vez que me enfrento a la realidad más allá del mundo de javi siemprefeliz, y también a juego con la sangre emanada por donde antes lucía el blanco reluciente.
Ya, ya sé, me he saltado varios capítulos desde el naranja, aquella etapa de voluntad que duró mientras pude resistirme al sucedáneo de la Nutella.
El naranja de la prentendida y nunca conseguida voluntad, el azul de la tristeza (en hábil símil con el término inglés), algún otro color posterior que se ha perdido incluso en mi memoria...
Y ahora el rojo: el de la sangre, el del amor de la Love Song pirata que suena en mi ipod, el de de la furia de la Eurocopa y la cadena que lo emitió, también el de las mejillas avergonzadas y, por último, el mío preferido de cuando pequeño.
De aquí a finales de julio, a la vuelta de Zaragoza y mi paseo por casa de Nacho y Heidi, el rojo es el código de mi vida multicolor.
¿Hallaré al final del arco iris el legendario cofre repleto de oro? La fiebre del oro continúa...
miércoles, abril 09, 2008
Etapa naranja o... ¿sin Nutella?
Nada más llegar a mi piso coruñés, tras unos días en mi hogar del sur, sobre el microondas, me he topado con un enorme bote con tapa naranja y sin etiqueta, con toda la pinta de bote de Nutella, pero de tamaño industrial (V. foto comparativa).

Mis compis de piso, fieles a su Teoría de la Relatividad (cuanto más gordo estoy yo, menos gordos están ellos), habían dejado un enorme bote de algo similar a la Nutella a la vista, para que me topase con él. Incluso dejaron una cucharilla encima, serán cabrones!
Pensaron que me abalanzaría sobre ella sin pensar, cegado por la Ley del Deseo, pero no ha sido así... No sabían que hoy ha comenzado mi etapa naranja, la segunda de mi vida multicolor, coincidiendo con mi nueva compañía de móvil -Orange (he dejado Vodafone!)- y al igual que mis nuevas gomitas de ortodoncia. Hasta mi colega es de color naranja!
Si la etapa amarilla era la del total optimismo ante lo desconocido -optimismo, por otra parte, injustificado, después convertido en simple recuerdo y melancolía-, la etapa naranja es la de la voluntad.
Por ejemplo: ¿cuánto tiempo aguantaré sin abrir el bote tamaño industrial del sucedáneo de la Nutella? La curiosidad y las ganas de probar cosas -de mi vocación de explorador- sumadas al optimismo ante el potencial buen sabor y cantidad de esta posible nueva droga, combinan muy mal con mi adicción al chocolate y sus derivados; pero resistiré, lucharé.
Serán 4 semanas de voluntad de hierro, de resistencia ante algunos vicios públicos y otros inconfesables, de negación a "lo que me apetece" y sí a "lo que debo", de no abrir el deseado bote industrial de sucedáneo de Nutella...
Voy a ir al gimnasio con la misma frecuencia, voy a escribir de nuevo para ANT, voy a finalizar y entregar mis dos últimas applications de MBA, voy a volver a la lectura más allá de la pantalla, voy a configurar de una vez mi portátil nuevo con "u" incorporada...
Ayy, cuántos propósitos de enmienda, cuántas promesas... Parece el anuncio de Año Nuevo, pero no, tan solo es el comienzo de la segunda etapa de mi vida multicolor. Viva el naranja!

Mis compis de piso, fieles a su Teoría de la Relatividad (cuanto más gordo estoy yo, menos gordos están ellos), habían dejado un enorme bote de algo similar a la Nutella a la vista, para que me topase con él. Incluso dejaron una cucharilla encima, serán cabrones!
Pensaron que me abalanzaría sobre ella sin pensar, cegado por la Ley del Deseo, pero no ha sido así... No sabían que hoy ha comenzado mi etapa naranja, la segunda de mi vida multicolor, coincidiendo con mi nueva compañía de móvil -Orange (he dejado Vodafone!)- y al igual que mis nuevas gomitas de ortodoncia. Hasta mi colega es de color naranja!
Si la etapa amarilla era la del total optimismo ante lo desconocido -optimismo, por otra parte, injustificado, después convertido en simple recuerdo y melancolía-, la etapa naranja es la de la voluntad.
Por ejemplo: ¿cuánto tiempo aguantaré sin abrir el bote tamaño industrial del sucedáneo de la Nutella? La curiosidad y las ganas de probar cosas -de mi vocación de explorador- sumadas al optimismo ante el potencial buen sabor y cantidad de esta posible nueva droga, combinan muy mal con mi adicción al chocolate y sus derivados; pero resistiré, lucharé.
Serán 4 semanas de voluntad de hierro, de resistencia ante algunos vicios públicos y otros inconfesables, de negación a "lo que me apetece" y sí a "lo que debo", de no abrir el deseado bote industrial de sucedáneo de Nutella...
Voy a ir al gimnasio con la misma frecuencia, voy a escribir de nuevo para ANT, voy a finalizar y entregar mis dos últimas applications de MBA, voy a volver a la lectura más allá de la pantalla, voy a configurar de una vez mi portátil nuevo con "u" incorporada...
Ayy, cuántos propósitos de enmienda, cuántas promesas... Parece el anuncio de Año Nuevo, pero no, tan solo es el comienzo de la segunda etapa de mi vida multicolor. Viva el naranja!
miércoles, marzo 12, 2008
La vida multicolor
Algunos, no muchas, recordaréis una entrada de hace año y medio titulada tal que así: De color de rosa.
En aquel post, os contaba una vida tintada del color de la pantera de ese color, del rojo desteñido de mis sábanas de picadero de soltero coruñés, o del rojo igualmente desteñido de mi camiseta china modelo para mi tatuaje chino. En esta ocasión, mi vida pinta multicolor o, para ser exactos, las próximas 4 semanas pintarán de uno y después, cada 4, de otro distinto o varios combinados...
No es que haya vuelto a mezclar prendas blancas y de color a desteñir en la lavadora, es que... hoy me he ortodonciado! Es decir, por segunda vez en mi vida, tras el fracaso del primer intento hace más de 15 años, me he entregado en cuerpo y alma al uso presuntuoso de un montón de brackets metálicos pegados a mis piezas dentales.
Ortodoncia a los 30 (realmente, 29 y pico) y vida multicolor -alegría-, cómo es eso? Combinación complicada, pero sencilla de explicar, ahora os lo cuento...
En primer lugar, debéis pasar por una semana "complicada" en lo sentimental-sexual-whatever, de esas con citas y fracasos y desencuentros con ligues teóricos, potenciales ligues, antiguos y/o pretendidos líos, etc. En fin, una semana para olvidar desde el punto de vista femenino... O no...
En segundo lugar, debéis afrontar la posibilidad de una travesía por el desierto sexual y sentimental, consecuencia posible de tener un montón de hierros y plásticos en la boca. Es decir, ortodoncia a los 29 y pico... ejem, se me acabó ligar de noche con desconocidas menos borrachas que yo. Con las más borrachas lo tengo complicado también, pero a lo mejor hasta consigo no abrir la boca y me va bien... :)
Por último, debéis ir a la ortodoncista y escoger sin reflexión el color de las gomitas que sujetarán el hilito metálico (o arco) a los brackets. En este caso, el amarillo.
Lo cogéis todo con mucho cariño, lo metéis en un Corolla y lo paseáis durante más de 150 kilómetros de sur a norte, a toda leche y con la música a todo trapo, y al bajar del coche empezaréis la etapa color 1, en mi caso, la etapa amarilla.
Pues sí, niños y niñas, mi etapa amarilla ha empezado hoy y durará exactamente 4 semanas, hasta que pase otra vez por la consulta de la ortodoncista para que me cambie las gomitas, y así una y otra vez hasta que me haga mayor, dentro de muchos meses, paseándome por todos los colores del arco iris y combinándolos al gusto con la ropa de temporada.
Es una etapa esta, la amarilla, de total optimismo, tal vez por afrontar algo desconocido, el cómo será esto de llevar ortodoncia a los 29 y pico. Es increíble cómo se puede estar contento con tanto metal en la boca, pero sí, lo estoy. Mi sonrisa, por fin, brillará como la de los famosos de la tele! O casi...
¿Y por qué el amarillo para esta primera etapa?, os preguntaréis. Pues porque durante un tiempo, durante mi tardía adolescencia previa a los 20, mi vida fue amarilla, como los que me conocían por aquel entonces sabrán y los que no tendrán que imaginar, o preguntarme, o esperar a otro post ;)
En resumen y para concluir, tengo muy buen feeling con esto de mi presente-futuro de vida multicolor... Creo que nos vamos a reír, en mi caso, con destellos color acero inoxidable.
En aquel post, os contaba una vida tintada del color de la pantera de ese color, del rojo desteñido de mis sábanas de picadero de soltero coruñés, o del rojo igualmente desteñido de mi camiseta china modelo para mi tatuaje chino. En esta ocasión, mi vida pinta multicolor o, para ser exactos, las próximas 4 semanas pintarán de uno y después, cada 4, de otro distinto o varios combinados...
No es que haya vuelto a mezclar prendas blancas y de color a desteñir en la lavadora, es que... hoy me he ortodonciado! Es decir, por segunda vez en mi vida, tras el fracaso del primer intento hace más de 15 años, me he entregado en cuerpo y alma al uso presuntuoso de un montón de brackets metálicos pegados a mis piezas dentales.
Ortodoncia a los 30 (realmente, 29 y pico) y vida multicolor -alegría-, cómo es eso? Combinación complicada, pero sencilla de explicar, ahora os lo cuento...
En primer lugar, debéis pasar por una semana "complicada" en lo sentimental-sexual-whatever, de esas con citas y fracasos y desencuentros con ligues teóricos, potenciales ligues, antiguos y/o pretendidos líos, etc. En fin, una semana para olvidar desde el punto de vista femenino... O no...
En segundo lugar, debéis afrontar la posibilidad de una travesía por el desierto sexual y sentimental, consecuencia posible de tener un montón de hierros y plásticos en la boca. Es decir, ortodoncia a los 29 y pico... ejem, se me acabó ligar de noche con desconocidas menos borrachas que yo. Con las más borrachas lo tengo complicado también, pero a lo mejor hasta consigo no abrir la boca y me va bien... :)
Por último, debéis ir a la ortodoncista y escoger sin reflexión el color de las gomitas que sujetarán el hilito metálico (o arco) a los brackets. En este caso, el amarillo.
Lo cogéis todo con mucho cariño, lo metéis en un Corolla y lo paseáis durante más de 150 kilómetros de sur a norte, a toda leche y con la música a todo trapo, y al bajar del coche empezaréis la etapa color 1, en mi caso, la etapa amarilla.
Pues sí, niños y niñas, mi etapa amarilla ha empezado hoy y durará exactamente 4 semanas, hasta que pase otra vez por la consulta de la ortodoncista para que me cambie las gomitas, y así una y otra vez hasta que me haga mayor, dentro de muchos meses, paseándome por todos los colores del arco iris y combinándolos al gusto con la ropa de temporada.
Es una etapa esta, la amarilla, de total optimismo, tal vez por afrontar algo desconocido, el cómo será esto de llevar ortodoncia a los 29 y pico. Es increíble cómo se puede estar contento con tanto metal en la boca, pero sí, lo estoy. Mi sonrisa, por fin, brillará como la de los famosos de la tele! O casi...
¿Y por qué el amarillo para esta primera etapa?, os preguntaréis. Pues porque durante un tiempo, durante mi tardía adolescencia previa a los 20, mi vida fue amarilla, como los que me conocían por aquel entonces sabrán y los que no tendrán que imaginar, o preguntarme, o esperar a otro post ;)
En resumen y para concluir, tengo muy buen feeling con esto de mi presente-futuro de vida multicolor... Creo que nos vamos a reír, en mi caso, con destellos color acero inoxidable.
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