Vuelvo alocadamente al blog para escribir el tercer post futbolístico de la historia de La fiebre del oro. La ocasión, el España-Italia del próximo domingo, lo merece.
El próximo Día del Señor no se juega un partido normal, este País (no se dice este País, se dice Errssspaña!) y todos los que vivimos el goooooooooo ¿eh, pero qué hace!?... es decir, la "cagada" de Julio Salinas en aquel Mundial en USA del 94, no podremos olvidar nunca a Luís Enrique sangrando por la nariz y llorando de impotencia reclamando al árbitro un penalty que nunca pitó.
La prueba de lo inolvidable de aquel suceso es sencilla, basta con buscar "Tassoti" en Google y comprobar que los primeros resultados no hablan del futbolista, sino del codazo y la imagen para el recuerdo citada. Ay, si me sueltan en Italia en aquel momento, ríase usted de los italianos caídos en la batalla del Jarama...
Esos maravillosos sentimientos de amor y amistad son los que despierta el fútbol (o frúbol, como prefiráis), al menos en uno que fue y será siempre "lateral derecho" de los que agarran, empujan, corren mucho y molestan más.
Y desde ese carácter de lateral derecho "leñero" , desde esa cara del dado de mi múltiple personalidad, el domingo, además de exigir venganza (vendetta!), yo les digo a los que vestirán como Luís Enrique:
Ganen o pierdan, qué sangren ellos.
miércoles, junio 18, 2008
sábado, mayo 31, 2008
Una foto mía en una guía on-line
Hoy mismo he recibido un email a través de flickr del que os incluyo una parte a continuación:
:: Schmap: Germany Photo Inclusion
Hi Javi,
I am delighted to let you know that one of your photos with
a Creative Commons license has been selected for inclusion
in the newly released second edition of our Schmap Germany
Guide:
Bonn/Cologne Airport
http://www.schmap.com/germany/attractions/p=193277/i=193277_8.jpg
Curioso, como mínimo, ver una foto mía en una guía de cualquier tipo, aunque sea una foto en absoluto bella ni artística, simple recordatorio propio de mi paso por Koln, o Cologne, o Colonia.
Eso sí, me ha hecho ilusión :)
:: Schmap: Germany Photo Inclusion
Hi Javi,
I am delighted to let you know that one of your photos with
a Creative Commons license has been selected for inclusion
in the newly released second edition of our Schmap Germany
Guide:
Bonn/Cologne Airport
http://www.schmap.com/germany
Curioso, como mínimo, ver una foto mía en una guía de cualquier tipo, aunque sea una foto en absoluto bella ni artística, simple recordatorio propio de mi paso por Koln, o Cologne, o Colonia.
Eso sí, me ha hecho ilusión :)
domingo, mayo 25, 2008
Estúpido ser afortunado, amargo don para la búsqueda de la felicidad
Ser razonablemente inteligente implica ser consciente conocedor de la propia estupidez. Y, a pesar de ser estúpido, no puedo negar sentirme un ser afortunado.
Sé estúpido y serás feliz. Sé cabal y sabrás cuán estúpido puedes llegar a ser. Amargo regalo para la búsqueda de la felicidad.
Sé estúpido y serás feliz. Sé cabal y sabrás cuán estúpido puedes llegar a ser. Amargo regalo para la búsqueda de la felicidad.
miércoles, abril 09, 2008
Etapa naranja o... ¿sin Nutella?
Nada más llegar a mi piso coruñés, tras unos días en mi hogar del sur, sobre el microondas, me he topado con un enorme bote con tapa naranja y sin etiqueta, con toda la pinta de bote de Nutella, pero de tamaño industrial (V. foto comparativa).

Mis compis de piso, fieles a su Teoría de la Relatividad (cuanto más gordo estoy yo, menos gordos están ellos), habían dejado un enorme bote de algo similar a la Nutella a la vista, para que me topase con él. Incluso dejaron una cucharilla encima, serán cabrones!
Pensaron que me abalanzaría sobre ella sin pensar, cegado por la Ley del Deseo, pero no ha sido así... No sabían que hoy ha comenzado mi etapa naranja, la segunda de mi vida multicolor, coincidiendo con mi nueva compañía de móvil -Orange (he dejado Vodafone!)- y al igual que mis nuevas gomitas de ortodoncia. Hasta mi colega es de color naranja!
Si la etapa amarilla era la del total optimismo ante lo desconocido -optimismo, por otra parte, injustificado, después convertido en simple recuerdo y melancolía-, la etapa naranja es la de la voluntad.
Por ejemplo: ¿cuánto tiempo aguantaré sin abrir el bote tamaño industrial del sucedáneo de la Nutella? La curiosidad y las ganas de probar cosas -de mi vocación de explorador- sumadas al optimismo ante el potencial buen sabor y cantidad de esta posible nueva droga, combinan muy mal con mi adicción al chocolate y sus derivados; pero resistiré, lucharé.
Serán 4 semanas de voluntad de hierro, de resistencia ante algunos vicios públicos y otros inconfesables, de negación a "lo que me apetece" y sí a "lo que debo", de no abrir el deseado bote industrial de sucedáneo de Nutella...
Voy a ir al gimnasio con la misma frecuencia, voy a escribir de nuevo para ANT, voy a finalizar y entregar mis dos últimas applications de MBA, voy a volver a la lectura más allá de la pantalla, voy a configurar de una vez mi portátil nuevo con "u" incorporada...
Ayy, cuántos propósitos de enmienda, cuántas promesas... Parece el anuncio de Año Nuevo, pero no, tan solo es el comienzo de la segunda etapa de mi vida multicolor. Viva el naranja!

Mis compis de piso, fieles a su Teoría de la Relatividad (cuanto más gordo estoy yo, menos gordos están ellos), habían dejado un enorme bote de algo similar a la Nutella a la vista, para que me topase con él. Incluso dejaron una cucharilla encima, serán cabrones!
Pensaron que me abalanzaría sobre ella sin pensar, cegado por la Ley del Deseo, pero no ha sido así... No sabían que hoy ha comenzado mi etapa naranja, la segunda de mi vida multicolor, coincidiendo con mi nueva compañía de móvil -Orange (he dejado Vodafone!)- y al igual que mis nuevas gomitas de ortodoncia. Hasta mi colega es de color naranja!
Si la etapa amarilla era la del total optimismo ante lo desconocido -optimismo, por otra parte, injustificado, después convertido en simple recuerdo y melancolía-, la etapa naranja es la de la voluntad.
Por ejemplo: ¿cuánto tiempo aguantaré sin abrir el bote tamaño industrial del sucedáneo de la Nutella? La curiosidad y las ganas de probar cosas -de mi vocación de explorador- sumadas al optimismo ante el potencial buen sabor y cantidad de esta posible nueva droga, combinan muy mal con mi adicción al chocolate y sus derivados; pero resistiré, lucharé.
Serán 4 semanas de voluntad de hierro, de resistencia ante algunos vicios públicos y otros inconfesables, de negación a "lo que me apetece" y sí a "lo que debo", de no abrir el deseado bote industrial de sucedáneo de Nutella...
Voy a ir al gimnasio con la misma frecuencia, voy a escribir de nuevo para ANT, voy a finalizar y entregar mis dos últimas applications de MBA, voy a volver a la lectura más allá de la pantalla, voy a configurar de una vez mi portátil nuevo con "u" incorporada...
Ayy, cuántos propósitos de enmienda, cuántas promesas... Parece el anuncio de Año Nuevo, pero no, tan solo es el comienzo de la segunda etapa de mi vida multicolor. Viva el naranja!
martes, abril 01, 2008
De dieta
Pues sí, estoy de dieta, o a dieta, como prefiráis.
- "¿Pero cómo tú de dieta? No me digas que ahora estás gordo... O gordito, para los amigos de los eufemismos..."
No, querido interlocutor imaginario, no estoy ni obeso, ni gordito, ni rechoncho, ni ancho, ni fuerte... ni ninguna de las mariconadas del lenguaje que se utilicen para nombrar a los gordos. Estoy más o menos como siempre, entre 70 y 77 kilitos, pero aún así estoy a dieta. Eso sí, es una dieta algo particular... Mi dieta se basa en no comer más de un bote de Nutella a la semana.
Sí, sí, claro, muy fácil pensaréis, pero eso porque vosotros no habéis ingerido un bote y pico la semana pasada. A cucharadas, claro, sin mezclar ni contaminar, como se deben comer las cosas realmente buenas, tal cual han venido al mundo. Ya me lo decía mi madre todos los fines de año: "hijito, no mezcles". Y yo, como fiel vástago, le hago caso: la Nutella, sola, solísima, pura, extraordinaria...
Para seguir la dieta, hay que vencer al menos un par de leyes de la naturaleza. La primera, laLey Teoría de la Relatividad. No la de Einstein, la de mis compis de piso. Según esa Teoría, todo es relativo, incluida la gordura: cuantos más gordo estoy yo, menos gordos están ellos. O, dicho de otro modo, cuanto mayor sea mi curvita de la felicidad, mayor será su felicidad, con curva o sin curva...
En fin, en mi casa la Teoría de la Relatividad se traduce en botes de Nutella que aparecen en casa porque sí, sin más. La segunda Ley a vencer sería la Ley del Deseo, la de Almodóvar, aunque no protagonizada por homosexuales y transexuales ex-alumnos de colegios de curas, sino por una morena, de oscuro y voluptuoso cuerpo. Ay, mi Nutellita... bonita, estoy a dieta.
- "¿Pero cómo tú de dieta? No me digas que ahora estás gordo... O gordito, para los amigos de los eufemismos..."
No, querido interlocutor imaginario, no estoy ni obeso, ni gordito, ni rechoncho, ni ancho, ni fuerte... ni ninguna de las mariconadas del lenguaje que se utilicen para nombrar a los gordos. Estoy más o menos como siempre, entre 70 y 77 kilitos, pero aún así estoy a dieta. Eso sí, es una dieta algo particular... Mi dieta se basa en no comer más de un bote de Nutella a la semana.
Sí, sí, claro, muy fácil pensaréis, pero eso porque vosotros no habéis ingerido un bote y pico la semana pasada. A cucharadas, claro, sin mezclar ni contaminar, como se deben comer las cosas realmente buenas, tal cual han venido al mundo. Ya me lo decía mi madre todos los fines de año: "hijito, no mezcles". Y yo, como fiel vástago, le hago caso: la Nutella, sola, solísima, pura, extraordinaria...
Para seguir la dieta, hay que vencer al menos un par de leyes de la naturaleza. La primera, la
En fin, en mi casa la Teoría de la Relatividad se traduce en botes de Nutella que aparecen en casa porque sí, sin más. La segunda Ley a vencer sería la Ley del Deseo, la de Almodóvar, aunque no protagonizada por homosexuales y transexuales ex-alumnos de colegios de curas, sino por una morena, de oscuro y voluptuoso cuerpo. Ay, mi Nutellita... bonita, estoy a dieta.
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